Crónica | Curso de terminología inglesa Bodegueros de Ribeira Sacra perfeccionan su conocimientos de inglés para atender a importadores y periodistas en una iniciativa de la Cámara de Comercio de Ourense
10 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ya no es suficiente equipar las bodegas con asépticos depósitos de acero inoxidable, ni disponer de nociones mínimas sobre las temperaturas idóneas en la fermentación de los vinos. La puesta en marcha de la denominación de origen obligó a los cosecheros a compaginar el terreno conocido del viñedo y los misterios de la recién descubierta enología. Ocho años después, la consolidación de Ribeira Sacra como etiqueta de calidad impone nuevos retos. Entre ellos está perfeccionar los conocimientos de inglés. Bodegueros de las denominaciones de origen gallegas participan desde la semana pasada en un curso de inglés especializado en la terminología del mundo vitivinícola. Las clases de desarrollan en Ourense y han sido promovidas por la Cámara de Comercio de esta provincia, responsable de las misiones comerciales de importadores que se interesan periódicamente por distribuir vinos producidos en Galicia. Entre los participantes están representantes de las bodegas de Ribeira Sacra Regina Viarum y Cruceiro, y del Grupo Arnoya, al que pertenecen las instalaciones de Rectoral de Amandi en Sober. El curso, cofinanciado por la Consellería de Innovación, Industria e Comercio, pretende acercar a los bodegueros la terminología en lengua inglesa que puede serle útil en el trato con importadores de vino y periodistas especializados. «Aquí nadie habla idiomas, y si algo habla es francés, que de poco sirve cuando nuestros grandes mercados son anglohablantes», explican los promotores de la iniciativa. Aunque todavía tímidamente los vinos de Ribeira Sacra comienzan a despertar interés en otros países, en particular en el mercado estadounidense, siempre ávido de novedades y exotismos. Debido a las limitaciones productivas de la denominación de origen, en la inmensa mayoría de los casos al bodeguero no le queda más remedio que ser también el relaciones públicas de su empresa. Y salir del paso con un peculiar spanglish vitícola.