Una visita al santuario mariano de Cadeiras, en Sober, puede servir para realizar uno de los recorridos a pie más espectaculares de la Ribeira Sacra. Al lado del santuario existe un área recreativa desde la que parte un camino de tierra que lleva al mirador de Cadeiras. La impresionante atalaya sobre el Cañón del Sil está a poco más de 200 metros de la iglesia.
30 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Es uno de los miradores más espectaculares y con las mejores vistas sobre el cañón. Paredes graníticas casi verticales que alcanzan en algunos puntos los 500 metros de altura sobre el agua del embalse. A la derecha del mirador sale un camino que va al lugar de A Fraga, donde se localizan varias construcciones de reducido tamaño. Están construidas rústicamente aprovechando las mismas rocas del lugar, de considerable tamaño. Estas construcciones, muy antiguas, fueron utilizadas como cabañas. El sendero continúa prácticamente por la cresta durante unos 400 metros, divisándose siempre el cañón y las empinadas viñas que caen ribera abajo, y en las que la actividad es frenética durante estos días de vendimia. Después alcanza unas pequeñas lomas, en la última de las cuales se encuentran restos de muros y piedras diseminadas por todo su entorno. Aquí estuvo enclavado el pueblo de As Medorras, del que apenas quedan restos de sus viviendas. Un vecino de la zona, de edad avanzada, todavía recuerda ver parte de los muros que formaban parte de las viviendas. La mayor parte de la piedra fue sacada de este lugar para construir cierres, viviendas e incluso la carretera. En el interior de este recinto y en el suelo rocoso podemos apreciar 14 cazoletas o pequeños agujeros labrados en la piedra. Se desconoce si son obra del hombre o de la erosión. El sendero desde el área recreativa de Cadeiras hasta As Medorras tiene una distancia de medio kilómetro. El trayecto es prácticamente llano y se recorre en unos veinte minutos si no se hacen paradas. Al llegar a su punto final hay que volver en sentido inverso, ya que no tiene otra salida. Una vez de vuelta en el santuario, se puede ver la ermita pequena , un hueco natural en la piedra en donde fue colocada una imagen de la Virgen, porque allí se apareció en una ocasión, según la leyenda. Está en la parte trasera del templo, a unos cien metros, después de cruzar la carretera de Sampil.