Falleció Antonio Sampayo, propietario del Número 6, histórica taberna de Monforte
MONFORTE DE LEMOS
El bar de la Compañía, famoso por sus bocadillos, fue punto de encuentro para muchas generaciones locales
09 mar 2026 . Actualizado a las 15:46 h.Más que un bar, fue un punto de encuentro para muchas generaciones de monfortinos y clientes de todas las edades y bolsillos. La Casa de los Bocadillos, conocida popularmente como Número 6, adquirió fama en la etapa en la que estuvo regentada por Antonio Sampayo Vila y Carmen Moure Rodríguez. Antonio Sampayo, viudo desde hacía tiempo, falleció el pasado domingo en Monforte a los 91 años. El velatorio está instalado en el Tanatorio Raúl y el entierro será hoy a primera hora de la tarde en el cementerio municipal. Posteriormente, a las cuatro y cuarto, tendrá lugar una misa de funeral en la iglesia de los Escolapios.
El número 6 identifica la vivienda de la Compañía en cuyo bajo funcionó un local de hostelería bajo la batuta de diferentes propietarios como mínimo desde los años 30 del pasado siglo. Al menos eran las cuentas que echaba Antonio Sampayo en una entrevista publicada en La Voz en enero de 1993. «Nosotros llevamos al frente del negocio —explicaba entonces— unos veinte años y el dueño anterior estuvo otros veintidós. Pero antes hubo otros dos propietarios, por lo que calculo que el bar llevará abierto alrededor de sesenta años. Siempre funcionó como taberna, un tipo de establecimientos que está desapareciendo».
Un par de escalones daban acceso desde la calle al Número 6, situado por debajo del nivel de la acera, a la que salía un pequeño ventanuco. A la izquierda había un pequeño mostrador, con pizarras detrás que ofrecían una interminable lista de bocadillos. Al fondo, un par de mesas y la cocina en la que hacían vida Antonio Sampayo y su esposa desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Los propietarios anteriores daban comidas, pero ellos se centraron en la venta de bocadillos de embutidos, quesos y conservas. Muchas con maridajes llamativos, como el de queso de Castilla con jamón serrano.
Solo un cambio de guion
Solo en la última etapa se salieron del guion original para introducir una plancha destinada a los bocadillos de panceta. El local abría muy temprano y tenía una clientela variopinta. Desde trabajadores que acudían a tomar un tentempié con un vino del país, o una copa de orujo si el día amanecía con helada, a estudiantes del vecino colegio de los Escolapios. Cuando aún había estudiantes internos, los bocadillos del 6 eran para ellos un complemento de la espartana dieta del colegio.
Los dos hijos del matrimonio, Antonio, ahora médico forense en Vilalba, y Fernando, exjugador del Lemos y copropietario del cámping de autocaravanas de Sober, ayudaron desde chavales en el bar y fueron alumnos de los Escolapios. Su padre perteneció a la asociación de padres de alumnos del centro cuando se levantó en su parte trasera el pabellón polideportivo.
Sampayo había sido camionero antes de abrir el bar de bocadillos. Era un hombre muy trabajador, de trato afable, bromista y de sonrisa fácil, como también lo era su mujer. «Eran muy generosos. Por el trato, allí te sentías como en tu casa. Nosotros llegamos a tener la sede allí», comenta Jesús Díaz Insua, que entonces era uno de los miembros de la Peña Zarra, que reunía en Monforte a aficionados al equipo de fútbol del Athletic de Bilbao.
A rebufo del Marycielo
El Número 6 vivió tiempos de bonanza en el bum de la sala de fiestas Marycielo, de las primeras que funcionaron en Lugo, que atraía a Monforte a gente de toda la provincia y también de Ourense. En el descanso de los bailes había cola para poder tomar un bocadillo en el cercano local de la Compañía. «La gente venía por la tarde a Monforte al baile, que duraba hasta las diez, y antes de marcharse solía quedarse a cenar aquí. Me parece que también había mucho movimiento los días de feria, cuando todavía se celebraba en la explanada. Aunque nosotros eso ya no lo acordamos, puesto que cogimos el negocio en el 72», detallaba Sampayo en la citada entrevista.
Las fiestas patronales de agosto también eran temporada alta para el negocio. Al igual que ahora, las actuaciones musicales se celebraban justo delante del establecimiento y llenaban de público la Compañía. Entre la clientela se colaba en ocasiones algún famoso. Se cuenta que el conocido cantante de baladas Basilio pasó por el Número 6 con motivo de una actuación en la desaparecida pista del jardín.
Sampayo era natural de Folgoso do Courel, gran aficionado a la caza mayor y conversador de afilada retranca. Su local fue también un lugar de tertulia por el que desfilaban personajes que marcaron una época en Monforte. Allí contaban sus historias y hacían vida trabajadores anónimos bajo el oído siempre atento de Antón Valcárce —infatigable recopilador de anécdotas de la intrahistoria local— o mientras desfilaba por la escalera la sombra huidiza del poeta Lois Pereiro.