La Lotería del Niño deja 200.000 euros al poseedor del único décimo del gordo vendido en Monforte

MONFORTE DE LEMOS

Laura Álvarez y Mar López festejan el décimo premiado que se vendió en la librería Cruceiriño. A la derecha, su amiga la escritora Gloria Guerrero
Laura Álvarez y Mar López festejan el décimo premiado que se vendió en la librería Cruceiriño. A la derecha, su amiga la escritora Gloria Guerrero FRANCISCO ALBO

Es un boleto de máquina despachado en la Papelería Cruceiriño, en el campo de San Antonio, barrio que ya se llevó parte del primer premio de este sorteo en el 2014

07 ene 2026 . Actualizado a las 19:08 h.

La Lotería del Niño alegró en Monforte el día de Reyes al poseedor del único décimo del gordo que se vendió en esa localidad lucense, premiado con 200.000 euros. Fue un número de máquina expedido en la terminal de la Papelería Cruceiriño, situada en el campo de San Antonio, donde curiosamente también se ubica el bar La Bodeguilla, que en el 2014 vendió un buen puñado de décimos del primer premio de este sorteo extraordinario. «Somos muy fans de Reyes, nos merecíamos darlo», comenta exultante Laura Álvarez, propietaria de la papelería.

Su negocio abrió este martes con normalidad, atendido como es habitual por ella y por Mar López. «Me gusta vivir los días de lotería aquí. Siempre tienes la ilusión de dar algo y este año se cumplió», comenta Laura. Finalizado el sorteo, en el local se daban cita clientes habituales a los que había llegado la noticia de que una parte por determinar del gordo del Niño se había vendido en Monforte.

Una llamada de la delegación de Apuestas del Estado en Lugo confirmaba minutos después que había un único boleto premiado. «Al ser de máquina no sabíamos la cantidad exacta vendida, aunque era lo más fácil. Con que sea uno el premiado llega, va haber alguien que se lleva la alegría del siglo», apunta la propietaria del establecimiento que repartió la suerte.

Cuando llevaba siete años al frente del Bar Cruceiro, donde ya dio un segundo premio del Sorteo del Niño, Laura decidió trasladar de allí el punto de sellado a la papelería que abrió justo enfrente en noviembre del 2024. Este martes pasaban por su nuevo negocio despistados en busca de un detalle de Reyes de última hora y clientes habituales que sellaban boletos de diversos sorteos mientras hacían sus quinielas sobre la identidad del agraciado con el décimo del gordo.

«Igual nunca se sabe, pero bueno...», dice Laura en uno de los momentos que le dejan las continuas llamadas de teléfono. Uno de los vecinos que sedan cita en el local se aventura algo más en sus cábalas. «Esto no es como un bar. Aquí compra gente de Monforte, sobre todo del barrio. Seguro que es un cliente habitual», opina. Laura se ríe y no suelta prenda. «Sea quien sea, hay que respetar la intimidad», dice.