Los vigilantes de la piscina

SILVIA PARADA MONFORTE

MONFORTE DE LEMOS

ALBERTO LÓPEZ

Los cinco socorristas que velan por la seguridad en el Club Fluvial viven curiosas situaciones Sea por los uniformes que llevan o por quien los lleva, lo cierto es que no hay nada como ser socorrista para ligar. Los chicos del Club Fluvial de Monforte reconocen que su trabajo les ha servido para incrementar sus conquistas amorosas, pero aseguran que si hubiese chicas, les pasaría lo mismo. Para algunos la explicación radica en que «los uniformes tiran», mientras que otros dicen que son varios factores los que coinciden, entre ellas el verano y las ganas de juerga. En definitiva nadie conoce el secreto, pero estos chicos arrasan, sobre todo en el mes de agosto, coincidiendo con las fiestas.

15 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Los socorristas ligan bastante. Esta es una afirmación que estamos cansados de escuchar, que viene reforzada por series televisivas, como Los vigilantes de la playa. Pero ¿es cierto? ¿ligan tanto los chicos del Club Fluvial?. Todos coinciden en anotar que se tiene bastante éxito dentro y fuera de la piscina. Incluso los sábados por la noche se les acercan chicas para las que su único glamour radica en que son socorristas. Son chicos jóvenes, dorados por el sol, simpáticos. Pero casi todos creen que su éxito se debe al uniforme. Incluso aseguran que ligan mucho más desde que trabajan aquí. Algunos como Jose Manuel Prieto piensan que esto ocurre con todos los trabajos que requieren ir uniformados. «El uniforme gusta a la chicas», afirma. Otros, como Jose Cabarros, sostienen que el interés se debe a que están todo el día en la piscina y los conocen. Aunque también recalca que «sólo pasa si tú das pie». Esto mismo opina Ricardo J.J. Mosquera, Richard. Un ejemplo de socorrista que arrasa es el de Martín Mantilla Rodríguez, quien asegura que «un verano una chavalita me siguió hasta dentro de la caseta, cerró la puerta por dentro y me tiró encima de la mesa que tenemos». Pablo Gatillo, el más veterano, tilda ese éxito de ficción. Pero si le han ocurrido varias anécdotas graciosas. «Me tiré a la piscina para sacar a una chica que se estaba ahogando. Una vez fuera del agua resultó que había perdido la parte de arriba del biquini. Encima de que evito que se ahogue, va y me pega un bofetón»- aseguró sorprendido. Unánimemente coinciden en afirmar que la mejor época es la de las fiestas. En agosto viene gente de fuera, y también chicas. Estos días son los más divertidos, pero las mañanas son más duras. Aunque tiene su parte amena, estos socorristas trabajan de once y media a nueve y cuarto. Lo positivo es el ligoteo, pero también tiene su parte negativa. Las desgracias, aunque pocas, se graban en la memoria de los socorristas. Así Pablo recuerda que «un verano se ahogó un niño en el río. Aunque esa no es nuestra competencia, cosas así te dejan un mal sabor de boca». Este año el verano acaba de empezar y la piscina no cierra hasta el 15 de septiembre. Lo mejor está por venir.