Un atropello mortal sin culpable

Se cumplen 15 años de la muerte en Chantada de una mujer por un conductor fugado


Monforte / La Voz

Este año se cumplen 15 del único atropello mortal con fuga registrado en la mitad sur de la provincia de Lugo y que permanece impune. Ocurrió en junio del 2005 en Chantada y le costó la vida a Concepción Fernández, una mujer de 56 años que había salido a pasear con una prima. Nadie vio con claridad el accidente y sobre el terreno apenas quedaron pruebas. Las fuerzas de seguridad removieron cielo y tierra para conseguir más pistas, pero todo fue en vano. Nadie salvo él sabe hoy quién fue el responsable de aquel atropello mortal. Y aunque se supiera, ya no hay manera de reclamarle nada por la vía legal, porque las responsabilidades judiciales que pudiera haber ya han prescrito.

Concepción Fernández había salido a caminar con una prima suya hasta el cementerio de Chantada. Cuando ya volvían y ella cruzaba por el paso de peatones que hay a ala altura del 11 de la avenida de Monforte, fue atropellada por un coche. Sufrió heridas muy graves, pero no murió en el instante. Todavía sobrevivió un mes sedada en la unidad de cuidados intensivos del hospital público de Lugo. Para entonces, los agentes de la Policía Local de Chantada que trataban de esclarecer lo ocurrido ya temían que no iban a poder dar con el conductor fugado.

El único rastro del coche que quedó sobre la calzada fue un pequeño trozo de faro, que los agentes enviaron a un laboratorio especializado para tratar de confirmar el modelo. Durante las semanas posteriores al atropello, la Policía Local de Chantada buscó posibles testigos hasta debajo de las piedras. Se entrevistaron con todos los vecinos de ese tramo de la avenida de Monforte, con los dueños de los bares de esa calle que estaban abiertos aquella noche, con sus clientes.

Nadie había visto claramente el atropello, pero sí hubo algunos que dijeron haber visto un coche oscuro doblar la esquina hacia una calle lateral pocos metros después del paso de peatones en el que la víctima había quedado tendida en el suelo. Alguno de esos testigos apuntó que era un Renault 19, así que los policías hablaron con los 170 vecinos de Chantada que en aquel momento tenían ese modelo de coche. Ninguno presentaba en su carrocería rastros de un atropello. También visitaron los talleres mecánicos de toda la comarca, por si el conductor lo había llevado para que le reparasen el golpe. Tampoco eso dio resultado. O el fugado recurrió a un taller de fuera o simplemente evitó arreglarlo.

Cuando llegaron los resultados del análisis de laboratorio del trozo de faro resultó que no era de un Renault-19. Y además era demasiado pequeño para identificar a qué modelo pertenecía. Por unos milímetros le faltaba el número de serie que hubiera permitido identificar el coche.

El caso no está policialmente cerrado, porque los agentes municipales de Chantada lo recuerdan perfectamente y guardan toda la información que habían recopilado en el 2005 por si apareciese un dato nuevo que les permitiese resolverlo. Aunque el culpable ya no tenga que temer consecuencias penales.

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