Un cementerio de televisores en el castro de San Sebastián de Chantada

El antiguo asentamiento, en un paraje muy poco visitado, sufre diferentes tipos de degradación


chantada / la voz

El castro de San Sebastián, a unos cuatro kilómetros del casco urbano de Chantada, se levanta sobre el monte homónino a una altura de 748 metros. Pese a su gran visibilidad, nunca ha sido objeto de investigaciones arqueológicos y es un lugar apenas visitado. Tan solo es frecuentado por algunos cazadores y por el personal de mantenimiento de una antena de telefonía que se encuentra cerca de la cumbre. Su entorno, además, está particularmente degradado desde el punto de vista ambiental y paisajístico.

La degradación ya se hace patente en un camino que lleva hasta el castro desde la antigua carretera N-540, en un trayecto de unos trescientos metros. Al recorrer el camino puede verse un vertedero incontrolado de viejos televisores y monitores de ordenador que alguien depositó en un momento indeterminado. En la parte alta del monte, por otro lado, quedó abandonada hace tiempo una caseta con tejado de plástico y uralita que fue usada por miembros de las cuadrillas de extinción de incendios. A su alrededor quedaron bloques de poliuretano rotos y otros desperdicios. En fechas recientes, una pala excavadora que realizó obras de desbroce de un tendido eléctrico que atraviesa el monte se llevó por delante la caseta y dejó semienterrados numerosos residuos. En los alrededores pueden verse los restos de otra caseta más precaria, construida con toldos y otros materiales.

La pala, por otro lado, también causó movimientos de tierra en los muros defensivos del castro. Con anterioridad, en el entorno ya habían quedado huellas de las obras de la mencionada antena de telefonía y de otra de televisión que había sido levantada con anterioridad, así como de las casetas de mantenimiento situadas junto a estas estructuras.

Por otra parte, en la cima del monte está situado un vértice geodésico consistente en un pilar de hormigón que ha sufrido daños vandálicos. Una placa de señalización colocada en este marco fue arrancada hace tiempo y desapareció del lugar.

Un lugar sobre el que hay muy pocas referencias y que en tiempos tenía muros de piedra

Del castro de San Sebastián casi no hay información arqueológica y lo poco que se sabe sobre este antiguo asentamiento consiste sobre todo en que a comienzos del siglo pasado todavía conservaba murallas de piedra, un foso y un contrafoso. En el lugar también se encontraron algunos objetos, como molinos de mano, escorias de hierro y laminillas de cobre.

Entre las pocas referencias escritas que existen sobre el castro se hallan unas menciones a los límites parroquiales en el célebre catastro del marqués de Ensenada, realizado a mediados del siglo XVIII. También habló de este lugar el escritor chantadino Ánxel Gómez Montero en su guía Chantada, corazón de Galicia, publicado en 1991. Quien más atención le prestó fue el profesor arzuano Manuel Formoso Lamas, que le dedicó el quinto capítulo de su obra Apuntes para la historia de Chantada, editado por primera vez en 1905. En este libro se menciona la existencia de una capilla en lo alto del monte cuyos restos son hoy muy difíciles de encontrar debido a la maleza que cubre los terrenos. Hasta hace unos treinta años, la vegetación ocultaba por completo la croa y los fosos del castro, que fueron puestos parcialmente al descubierto en las operaciones de desbroce realizadas con motivo de la instalación de las antenas y líneas eléctricas. El castro sirve por otra parte como marco divisorio entre las parroquias de San Salvador de Asma, Pereira y Brigos.

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