Un huevo que bien vale por un par

A. López / f. Albo

CHANTADA

ALBERTO LÓPEZ

1 Fina Fernández no sale de su asombro. En su cara se puede ver una sonrisa a medio camino entre la satisfacción y la incredulidad cada vez que mira el huevo. No es para menos, la verdad. Esta vecina de Vilaescura, en Sober, dice no haber visto nada igual en sus 78 años de vida. Una de sus gallinas -que hace tan solo quince días que empezó a poner-, puso anteayer un huevo que llegaría para hacer una tortilla para ella y para su marido Arturo. ¡Casi trescientos gramos! Hasta el momento lo guardó como oro en paño, pero hoy, aprovechando la visita de su hija, darán buen cuenta del huevo.

Romería en Líncora

2 Un huevo de esos llegaría para coger fuerzas para el maratón de romerías -Chantada, Sober, Quiroga, Pantón- que se celebra cada año por estas fechas en el sur lucense. Pero antes de todas ellas se celebra otra romería no menos tradicional: la de la Virxe da Saúde, en la parroquia chantadina de San Pedro de Líncora. Aunque no sea tan multitudinaria como las anteriores, ha tenido siempre muchos adeptos y ayer lo demostró una vez más. Como de costumbre, numerosos romeros fueron andando hasta el lugar desde Chantada y otras localidades próximas para solicitar la ayuda de la patrona y para disfrutar -como en todas las romerías- del pulpo y del vino. Y también del buen tiempo de esta etapa final del verano.

Peregrinos navarros

3 Mientras los romeros caminaban hacía Líncora, dos peregrinos navarros que atienden por Maite y Juan Luis hacían lo propio en dirección Chantada recorriendo el cada vez más popular Camino de Invierno. A las siete de la mañana salieron de Monforte y hacia las tres y media estaban en su destino. Son dos expertos viajeros que patearon ya casi todas las rutas a Santiago. La que recorren ahora -según contaron- les parece muy bonita, pero también la más dura de las que conocen. Como otros caminantes, lamentan la escasez de señalizaciones y servicios a lo largo del trayecto. En la caminata de Monforte a Chantada no pudieron encontrar ningún local donde tomar algo. «El de Belesar solo lo vimos cuando ya habíamos pasado el río», dicen. Estaría bien tomar nota.