Aparece un esqueleto humano entero en una necrópolis medieval en Brollón

Se ha conservado durante mil años gracias a que su tumba fue cubierta con cuarcita


Monforte / La Voz

El cementerio medieval del castro de San Lourenzo escondía una sorpresa. Los responsables de la excavación iniciada el año pasado en este yacimiento arqueológico del municipio de A Pobra do Brollón han encontrado un esqueleto humano entero, probablemente de alrededor de mil años de antigüedad. No saben aún a quién corresponde, a un hombre o una mujer. Se trata de un hallazgo muy raro en Galicia, donde la acidez del suelo pulveriza los huesos haciendo que sea prácticamente imposible encontrar restos humanos tan antiguos y con este nivel de conservación. Los investigadores esperan que el hallazgo proporcione información valiosa sobre la comunidad campesina que habitó estas tierras de la comarca de Lemos en la Alta Edad Media.

Atilano es el nombre con el que han decidido bautizar provisionalmente el esqueleto, en un homenaje al trompetista disfrazado de muerto que expulsaba a los concursantes del antiguo programa de la TVG Supermartes. Está por ver si tienen que elegir otro, en función de lo que digan los investigadores sobre el sexo de estos restos.

El yacimiento de San Lourenzo está en un paraje de la parroquia de Cereixa en el que se superponen vestigios de poblaciones de épocas históricas diversas. Los responsables de las prospecciones, dirigidas por el arqueólogo Xurxo Ayán, creen que el primer asentamiento tiene 2.000 años de antigüedad y fue un poblado minero construido por ingenieros militares romanos dentro de la infraestructura de extracción de oro y otros metales de la cuenca del Sil.

Pero nada hace pensar que el esqueleto que acaban de encontrar los arqueólogos sea tan antiguo. Se encuentra en una de las tumbas descubiertas en el mismo terreno en el que están las ruinas de una antigua capilla. Estos enterramientos empezaron a aflorar este verano, con la segunda campaña de excavaciones del castro y hasta ahora han permitido destapar alrededor de una veintena de sepulturas, aunque buena parte de la necrópolis sigue todavía oculta.

«Trátase de enterramentos con muros laterais, tapas de lousa e orelleiras tamén de lousa ou de cuarcita a cada lado da cabeza, unha tipoloxía que se coñece moi ben e que sabemos que é propia do período que vai entre os séculos X e XIII, na Alta Idade Media», explica Xurxo Ayán. Son en todos los casos enterramientos sencillos, sin apenas elementos ornamentales, lo que parece indicar que se trata de un cementerio de campesinos humildes.

En ninguna de las demás tumbas descubiertas hasta ahora han sido encontrados restos humanos, más allá de la impronta de algunos cráneos o un trozo de tibia destrozado por siglos de contacto con el suelo arcilloso. Y nada hacía pensar que esa tumba en concreto fuese a esconder un hallazgo tan valioso. Estaba en el medio de la estructura de la capilla, en una ubicación y con una apariencia que no auguraba nada especial.

Pero resulta que a la persona a la que corresponde este esqueleto sus coetáneos le dieron sepultura directamente sobre el sustrato de roca del terreno. El cuerpo está sobre un lecho de cuarcita y la tumba fue sellada con la misma piedra que habían sacado para excavarla, lo que la salvó del efecto corrosivo de la arcilla del suelo. «Quedou tan cuberto que aguantou todo este tempo practicamente intacto», apunta Ayán.

En Alemania y el Reino Unido

El cuerpo será desenterrado esta semana. La operación la dirigirá Patxi Pérez Ramallo, el investigador gallego de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, de San Sebastián, que estudió en el 2015 los huesos enterrados en la catedral de Santiago. Después serán trasladados a laboratorios especializados en el Reino Unido y Alemania. Los arqueólogos que trabajan en el castro de San Lourenzo quieren obtener datos sobre la población altomedieval de esta parte de la comarca de Lemos.

Unos restos óseos tan bien conservados pueden permitir averiguar desde la dieta habitual de la época, hasta la huella del legado genético de este individuo en la población actual de la zona. Pero todo eso dependerá de la financiación que obtenga el proyecto en los próximos años.

Un vecino emigrado financió el primer año de trabajo

c.c.
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El proyecto arqueológico del castro de San Lourenzo está en marcha gracias al empeño de los vecinos y a la ayuda desinteresada de un emigrante

El proyecto arqueológico del castro de San Lourenzo está en marcha gracias al empeño de los vecinos y a la ayuda desinteresada de un emigrante. Los habitantes de la zona están organizados en la asociación local María Castaña, que lleva el nombre de la heroína local que se supone que dirigió una rebelión medieval contra un recaudador de impuestos. Y el emigrante es José Luis Lagoa, que dejó Cereixa con 15 años para establecerse en Venezuela y que ahora ocupa un cargo directivo en Banesco, el grupo financiero en el que se integra Abanca. José Luis Lagoa donó personalmente el dinero preciso para que en el 2016 se llevase a cabo la primera campaña de prospecciones en el castro y facilitó también la colaboración de la Fundación Abanca. Dirigidos por Xurxo Ayán, arqueólogo e investigador del Laboratorio de Arqueoloxía da Paisaxe del Instituto Padre Sarmiento, dependiente del CSIC, los responsables del proyecto buscan ahora fondos para las próximas campañas en la Consellería de Medio Rural y en la Diputación de Lugo.

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