Un vino para sentirse orgullosos

El sector reivindica en su reunión navideña el papel de la viticultura en la proyección de la Ribeira Sacra


MONFORTE / La VOZ

Ribeira Sacra pasa página con la celebración de su tradicional comida navideña a un año que deja a su paso la mayor cosecha en los casi treinta de intensa trayectoria de esta denominación de origen. Desde la óptica del consejo regulador, la vendimia récord del 2019 -siete millones largos de kilos de uva- llega en buen momento. «Cando a principios da década dos noventa se comezaba nesta realidade que é hoxe a denominación de orixe non esperábamos chegar onde está Ribeira Sacra. Podemos sentirnos orgullosos de desenvolver entre todos este proxecto conxunto que fai que o noso territorio sexa coñecido e recoñecido», dijo el presidente del consejo regulador en su discurso.

Esa proyección discurre pareja al buen momento que parece atravesar el sector vitícola. No solo crecen grandes productores como Rectoral de Amandi, en cuyas instalaciones entraron este año más de dos millones de kilos de uva; o sus vecinos de subzona de Regina Viarum, que buscan un acuerdo con la comunidad de montes de Doade para plantar veinticinco hectáreas de viñedo. También las bodegas de tamaño medio amplían mercado. Adega Vella, en Abeleda, entraba hasta hace poco en el catálogo de los pequeños cosecheros y esta cosecha se sitúa en los 150.000 kilos.

«Penso que é un ano de expansión. Hai unha tendencia xeneralizada a dar un salto cara arriba nas grandes adegas, nas medianas e tamén nalgunhas das que comercializan menores volumes», opina el presidente del consejo regulador, José Manuel Rodríguez.

Ponte da Boga, bodega ubicada en Castro Caldelas propiedad de la Corporación Hijos de Rivera, adquirió recientemente Adegas Valcar, en el vecino municipio de Parada de Sil, espoleada por la necesidad de disponer de más espacio para la elaboración de sus vinos. Algueira también amplió instalaciones y Cruceiro acaba de estrenar nueva bodega en Doade. La excesiva dependencia del mercado gallego en las ventas, que hasta hace poco podía verse como una debilidad, se convierte en fortaleza para esta denominación de origen en el actual contexto de incertidumbre en los mercados internacionales de referencia.

Más estables en todo

«A principal debilidade é non poder vender o viño», ironiza el presidente del consejo regulador. «Máis que picos moi acusados, hai un crecemento sostido. Os estudos de mercado din que somos a denominación galega máis estable en prezos, vendas e volume de produción», apunta José Manuel Rodríguez.

En su breve intervención en la comida celebrada este viernes en Chantada también se refirió a la candidatura de Ribeira Sacra a convertirse en Patrimonio de la Humanidad, que según su criterio está indisolublemente ligada a la continuidad de la viticultura singular que caracteriza a la zona. «Deixamos caderno e bolígrafo para que os mozos continúen escribindo a historia e poidan seguir vivindo e traballando na Ribeira Sacra. Hoxe temos un modo de vida que debemos deixar nas mellores condicións posibles para as novas xeracións», señaló.

A la comida celebrada en Finca Quinteliña asistieron representantes de las distintas administraciones y la mayoría de los alcaldes de los municipios de Lugo y Ourense pertenecientes a la denominación de origen. Tras el desencuentro con motivo del último Festival do Viño, no hubo representación del equipo de gobierno de Monforte. Por parte de la Diputación de Lugo, acudió el diputado socialista y alcalde de Xermade Roberto García.

Sin un viñedo sostenible no hay turismo, el modelo de la región italiana de Aosta

El Cervim, institución científica que organiza la cata, entregó a comienzos de diciembre los premios de la última edición del Mundial de Vinos Extremos. José Manuel Rodríguez, presidente del consejo regulador de Ribeira Sacra, se desplazó a la región italiana de Aosta, sede del concurso internacional, para recoger las distinciones que correspondieron a esta denominación de origen. Los bodegueros que resultaron premiados las recibieron en el transcurso de la comida navideña que se celebró este viernes en Chantada.

El presidente de Ribeira Sacra, una de las zonas admitidas en el Cervim por la peculiaridad de su viticultura, suele recoger inicialmente los premios en el acto de entrega que organiza el Cervim. Este año, sin embargo, la ceremonia celebrada en Forte di Bard contó también con la presencia de los propietarios de una bodega de esta denominación de origen. Allí estuvieron Pablo González y Sandra Macía, artífices del vino de la subzona de Quiroga Don Cosme, que obtuvo una de las medallas de oro.

Trabajo por delante

«Queríamos coñecer de primeira man unha viticultura similar á nosa. Aosta é un exemplo a seguir na Ribeira Sacra porque teñen moi claro que para que haxa turismo fai falta que o viñedo sexa sostible», explica Pablo González. Según su criterio, en Galicia las administraciones no siempre tienen presente esta circunstancia pese al problema que plantea la falta de relevo generacional. «Hai que coidar o que atrae ao turismo e non deixarnos levar pola falsa idea de que é un traballo que xa esta feito», apunta el bodeguero.

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