Experimentan en O Courel un nuevo sistema de lucha contra la velutina

Colmenares de la empresa Mel da Anta serán protegidos con pequeñas barreras


monforte / la voz

Mientras la destructiva avispa asiática sigue propagándose por el sur lucense, los apicultores que desarrollan su actividad en este territorio tratan de combatir la expansión de la especie invasora de diversas maneras. La empresa Mel da Anta, que cuenta con numerosos colmenares en las sierras de O Courel y Os Ancares, se dispone a experimentar un nuevo sistema de protección facilitado por unos apicultores franceses con los que mantiene relación esta firma. «Consiste nunhas pequenas barreiras con buratos que se colocan na entrada das colmeas e permiten o paso das abellas pero non o das velutinas», explica David Corral, administrador de la empresa. «É un sistema patentado en Estados Unidos que, polo que nos contan, resulta moi efectivo», agrega.

La empresa, por otro lado, aún no ha podido comprobar por sí misma la eficacia de este método. «Recibimos os dispositivos hai moi poucos días e agora estamos a instalalos en varias colmeas para ver como funcionan», señala Corral, quien apunta por otro lado que este año las velutinas no están causando daños importantes en sus enjambres. «Polo menos non tanto como o ano pasado, no que tivemos bastantes ataques», añade.

En otra área apícola del sur de la provincia, el municipio de Sober, algunos apicultores han optado por encargarse ellos mismos de la destrucción de los nidos de avispa asiática. «Durante o verán retiráronse cerca de quince niños en diferentes lugares e o caso máis recente foi o pasado domingo na parroquia de Doade», señala a este respecto el alcalde, Luis Fernández Guitián. En el municipio -continúa-, la gestión del control de las velutinas depende de la Consellería de Medio Ambiente. «Cando un veciño dá unha alerta pola aparición dun niño, faise sempre unha chamada ao teléfono 012 para que avisen aos técnicos deste departamento», explica. «Pero en moitos casos os niños son retirados por apicultores provistos de equipos de protección antes de que cheguen os técnicos da Xunta, excepto cando se atopan en lugares pouco accesibles», agrega.

La Asociación Galega de Apicultura admite que algunos de sus socios retiran por su propia cuenta los nidos de velutina que aparecen en las proximidades de las colmenas. Sin embargo, la entidad no aconseja tomar iniciativas de este tipo, según indica su portavoz, Jesús Asorey. «O persoal que destrúe os niños debe estar ben preparado e contar cos equipos adecuados, porque do contrario sempre se corre un risco serio», dice a este respecto. «Por outro lado, retirar os niños non parece unha medida de moita eficacia para frear a expansión da velutina, porque os que son detectados son seguramente unha pequena parte de todos os que existen», apostilla.

Un departamento específico

La directiva de la asociación -dice asimismo Asorey- apuesta por la creación de un departamento específico dentro de la Xunta para la lucha contra la velutina y por potenciar la investigación a fin de encontrar formas eficaces de atajar la plaga. «Cremos que a solución pode estar en desenvolver métodos de tipo biolóxico, pero para iso é preciso investigar máis», concluye.

Una cosecha de miel que se prevé muy desigual debido a la meteorología

Según la Asociación Galega de Apicultura, la cosecha de miel de este año no se prevé muy abundante en el conjunto de la comunidad, pero más por las poco favorables condiciones meteorológicas de los últimos meses que por los ataques de las avispas asiáticas a las colmenas. «Con velutina ou sen ela, a colleita é mala de remate, e nalgunhas zonas máis desfavorecidas a produción pode quedar nun 20% ou 30% do que se consideraría normal», afirma Jesús Asorey.

Los responsables de la empresa Mel da Anta, sin embargo, esperan una cosecha más satisfactoria que la del año pasado, que resultó particularmente negativa. «Calculamos que esta vez teremos un 10% ou 15% máis de produción que no 2017, que xa é algo, porque na última campaña tivemos unha caída dun 50%», dice David Corral. Las abejas -explica- se han resentido de los efectos de una primavera lluviosa y fría que acarreó un atraso en la floración y que fue seguida por un verano muy caluroso, pero la situación resulta muy desigual en función de los lugares en los que están ubicadas las colmenas. «Nós temos algúns colmeares nos que a colleita se presenta moi boa, mentres que noutras colmeas situadas só a un par de quilómetros de distancia a produción está sendo moito menor», dice. «Hai zonas boas, regulares, malas e malísimas, hai un pouco de todo, pero en conxunto pode dicirse que as perspectivas son mellores que as do ano pasado, sobre todo nas áreas de alta montaña», pronostica.

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