Una colocadora que marcó época

Yoraxi Meleán fue junto con Ana Komarova la primera extranjera de A Pinguela


monforte / la voz

Muchas son las jugadoras que dejaron su huella en el voleibol monfortino. Entre ellas está Yoraxi Meleán, que estos días participa como entrenadora en el campus del Ribeira Sacra. A sus 43 años, la colocadora mantiene viva su pasión por el deporte en el que lleva 32 años -comenzó a jugar a los once-, tal y como demuestra cada mañana en las sesiones con los niños.

A los 19 años, Yoraxi tomó la decisión más importante, que marcó su vida y su carrera deportiva. A la jugadora venezolana recibió una propuesta de A Pinguela a través de la federación. «Me comunicaron que en Monforte necesitaban una colocadora, y no me lo pensé dos veces, porque mi intención era salir de Venezuela para crecer como jugadora. Acerté, y así lo demuestra el hecho de estar 24 años en la élite», señala Meleán.

El viaje a España no lo hizo sola. Vino con una compañera de selección, pensando que estarían en el mismo equipo. «Llegamos al aeropuerto, y ahí estaban directivos de A Pinguela y del Venta de Baños. Yo vine para Monforte y ella se fue para tierras palentinas. La suerte se alió conmigo, porque acerté con el equipo, mientras que ella se tuvo que volver a Venezuela», añade.

Máxima expectación

La llegada de Yoraxi a Monforte despertó una gran expectación, porque era la primera vez que A Pinguela fichaba a dos extranjeras -la otra foránea fue Ana Komarova-. Hasta ese momento, el proyecto se sustentaba en deportistas locales. El club acertó con este fichaje, ya que la colocadora fue determinante para el ascenso a la élite del volei español.

«Me adapté perfectamente, porque en A Pinguela todo fueron facilidades. La gente me acogió muy bien, y además gané una familia, porque Aurora y Armando me acogieron como una hija, y su hijo, Álex, es mi ahijado», dice la colocadora.

Yoraxi fue una líder en la pista. Precisamente ahí era donde hablaba, ya que fuera prefería mantenerse en un segundo plano. «Siempre me gustó pasar desapercibida. En la pista no, porque mi posición requería que tuviera una comunicación continua con mis compañeras», asegura.

Si uno de sus mejores momentos fue cuando la llamaron para venirse a Monforte, el segundo fue cuando la convocó la selección española. «Fue muy especial. A Pinguela me sirvió de trampolín para el equipo nacional. Decidí dejar la selección de Venezuela y hacerlo con España, porque aquí veía más futuro», indica. No se equivocó, porque fue más de cien veces internacional.

Siete temporadas

En A Pinguela estuvo siete temporadas. Después pasó por Benidorm, Marichal, Italia, Menorca, Logroño, y la pasada campaña estuvo en el Kairo, equipo de las Azores. Esta trayectoria le permitió llenar su vitrina de trofeos con la consecución de numerosos títulos, además de estrenarse en competiciones europeas. «El voleibol me lo ha dado todo», apunta.

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