El buey «Toñito» se pone a dieta

El ejemplar más mimado de la granja de Prodeme en Monforte rondaba las dos toneladas y ya no podía andar


MONFORTE / LA VOZ

Una entidad sin ánimo de lucro figura desde hace años entre las empresas más dinámicas del sur de la provincia de Lugo. «A discapacidade tamén pode axudar a crear riqueza», repite con insistencia Julio Cortiñas, gerente de Prodeme, asociación monfortina dedicada a la integración sociolaboral de las personas que sufren algún tipo de limitación intelectual. Todos sus beneficios económicos, procedentes de actividades relacionadas con el sector agrícola y ganadero, se reinvierten en obra social. Un criadero destinado a la comercialización de carne de buey figura entre sus últimos proyectos.

De la selección de ganado que realiza Prodeme en su granja de la carretera de Currelos, próxima a una de las incorporaciones del corredor de Lugo, salieron hasta la fecha 86 bueyes. Toñito es el ejemplar del que se sienten más orgullosos, algo así como el estandarte del nuevo proyecto. «Para nós sempre foi como unha mascota, ata lle puxemos nome», comenta Cortiñas. Pero desde hace algunos meses, Toñito está a dieta. Por lo que parece, rondaba las dos toneladas y no hubo más remedio que ponerlo a régimen, porque las patas no resistían tanto peso. «Sacámoslle de comer fariña de millo, que é o que os engraxa», explica uno de sus cuidadores.

La dieta a base de hierba y silo de maíz parece haber funcionado. Con seis años cumplidos, Toñito salió esta semana por vez primera de la granja en dirección a la báscula industrial situada en sus cercanías, en la que Prodeme pesa habitualmente la carga de los camiones que le traen mercancía. El buey anda en los 1.500 kilos y Cortiñas teme que quizás haya adelgazado demasiado. «Queremos que sexa un boi de concurso, levalo a algunha poxa nun par de anos», señala el gerente de la asociación.

Hervidero de proyectos

Prodeme es un hervidero de proyectos desde que en el año 1984, cuando ya llevaba más de una década de rodadura. Fue entonces cuando decidió poner en marcha su primera granja en unos terrenos municipales de As Lamas. En la actualidad comercializa desde leña de carballo a compost para el abonado de viñedos, además de abastecer de ternera gallega a una importante cadena de superficies comerciales. Para entrar en el mercado de la carne de buey, calculan que tendrán que aguardar a disponer de un número prudencial de ejemplares. Al menos doscientos, según las cuentas de su gerente.

«Hai quince días lin que na indicación xeográfica protexida había 120 bois rexistrados [las vacas son más de 3.000]. Así non imos a ningunha parte, é facer o ridículo. Aínda que a produción sempre será escasa, non podes abrir mercados que logo non vas atender. Temos que ser serios, non vale saír cun boi na prensa e logo centrar as ventas na carne de vacas vellas», apunta.

Antes de ser sacrificada para carne, la vaca puede generar una rentabilidad «co leite ou coa cría». No sucede así con el buey, un toro castrado de más de 48 meses que durante ese período genera importantes gastos en su cuidado. «Ten que haber un impulso por parte de administración para poder arrancar, porque poñer en marcha unha explotación comercial non é como ter un boi na granxa», sostiene el gerente de Prodeme.

La asociación sigue adelante con su proyecto y no descarta poder ver algún día sus bueyes pastando en la finca del pazo de Tor, propiedad de la Diputación de Lugo sin ningún tipo de aprovechamiento desde hace bastantes años. «Mentres non haxa proxectos máis ilusionantes, aí estamos nós se o teñen a ben», deja caer Cortiñas.

Más investigación en la Facultade de Veterinaria

La cría de carne de buey puede ser un importante negocio para Galicia, debido a alta demanda existente en la alta restauración. Pero los productores se mueven muchas veces en el limbo de la falta de referencias técnicas para la cría de estos animales. «Fixemos probas coas vacas e coa mesma alimentación unhas teñen graxa amarela e outras branca. O problema é que ata que van a canal non o sabes», detalla el gerente de Prodeme.

Según su criterio, sería necesario abrir líneas de investigación en centros como la Facultade de Veterinaria de Lugo centradas en las necesidades de las explotaciones. «Fan falta pautas sobre a alimentación incluso para a selección dos animais. Isto é un negocio novo e nunha actividade empresarial non podes permitirte o luxo de estar dando paus de cego», se queja.

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