Donde el Lor no es solo un río, sino también una montaña

carlos rueda / francisco albo MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Un singular territorio del municipio de Quiroga destaca por sus conjuntos de arquitectura popular

15 jun 2017 . Actualizado a las 07:50 h.

La extensa franja de terreno conocida por montaña del Lor se halla en el municipo de Quiroga, en los límites con A Pobra do Brollón y O Courel. Es un territorio que ha sufrido un acusado declive demográfico a causa de la emigración. Sus núcleos de población, pertenecientes en su mayoría a la parroquia de San Xosé de Vilar de Lor, han sufrido un fuerte abandono pero al mismo tiempo han conservado importantes conjuntos de arquitectura tradicional.

Un rasgo característico de estas aldeas es el apiñamiento de las viviendas en torno a estrechas calles surgidas de una vía principal que atraviesa la población de un extremo a otro. Este esquema constructivo tenía la función de asegurar la protección de las casas frente a los rigores invernales. Otra singularidad de su arquitectura es la unión de varias casas mediante pasadizos aéreos que permiten pasar de unas otras sin salir al exterior y a la vez protegen parcialmente las calles de la lluvia y la nieve. En otras viviendas destacan pronunciados voladizos y salientes. El atractivo de estas construcciones tradicionales se ve incrementado por llamativos corredores y balcones de madera adornados con bellos diseños propios de esta zona de montaña.

Inicio de la ruta

El recorrido comienza en el Alto de Aldriz. Al cabo de unos unos cinco kilómetros aparece a la derecha un desvío para Parteme, situada a unos 750 metros. Es la única aldea de la zona que pertenece a la parroquia de San Lourenzo de Nocedo. Merece la pena detenerse en la Praza da Capela, donde se puede admirar una especie de pequeño museo al aire libre formado una colección de antiguos objetos domésticos y aperos colgados de la fachada de las viviendas. El lugar debe su nombre a una antigua capilla de la que no quedan restos. En cambio en este espacio se exhibe un antiguo campanario, construido en 1798, que formaba parte de la iglesia de Navín.

Continuamos ahora en dirección a Soán, que está en el kilómetro 8,5 del recorrido. Aquí se pueden admirar interesantes muestras de la arquitectura tradicional y también sequeiros de castañas.

Salimos a la carretera principal y nos encontramos con un cruce. El vial de la derecha lleva a Orxais. Seguimos de frente sin desviarnos a lo largo de unos cuatrocientos metros hasta llegar a un nuevo cruce. De aquí sale una pista de tierra a la derecha que lleva al Alto do Boi, pasando por el Alto da Rodela o de As Medorras, donde se encuentran tres túmulos megalíticos. Están a 1,8 kilómetros de distancia del cruce, en una plantación de pinos y a ambos lados de la pista. Las tres se conservan en mal estado. Fueron expoliadas por buscadores de tesoros y presentan el típico cono de violación central. Las piedras que formaban la cámara funeraria fueron esparcidas por los alrededores.

Hacia Xestoso

Regresamos al cruce anterior y seguimos ahora en dirección a Xestoso, que se halla un kilómetro de distancia. Puede decirse que la arquitectura popular de esta localidad se encuentra, en líneas generales, en buen estado. En las proximidades está el castro de A Roda, un antiguo asentamiento bastante alterado por las labores agrícolas realizadas durante muchos años.

Desde Xestoso nos encaminamos en dirección a Lamas de Lor, que se halla a 2,7 kilómetros. Un kilómetro más adelante está la aldea de Bustelo de Lor. Ambas aldeas conservan importantes conjuntos de viviendas tradicionales en aceptable estado.

En las proximidades de Lamas de Lor y a la altura de la carretera que lleva a Bustelo está el castro de Lamas. La carretera ocupó parte del foso y su estado también fue alterado por las labores agrícolas. En el lugar de As Medorras, en Vilar de Lor, se encuentran otras dos mámoas tapadas por la maleza.

Desde quiroga

Hay que salir de la capital municipal por la carretera N-120 en dirección a Monforte. En Nocedo, a tres kilómetros, parranca la LU-533, que lleva al Alto de Aldriz, distante 4,2 kilómetros. Luego hay que desviarse a la derecha por una carretera que lleva a las distintas aldeas de la montaña del Lor