Vecinos de Chantada aficionados a dar paseos por el monte se organizan para limpiarlo de vertederos ilegales
06 sep 2016 . Actualizado a las 22:30 h.Chantada tiene 36 parroquias y una docena de vecinos empeñados en limpiarlas una por una. Empezaron el 27 de febrero y esperan terminar a principios de enero, entre esta semana y la próxima. Ni son barrenderos, ni forman parte de ninguna asociación ecologista. Los primeros empezaron porque solían salir a caminar por los alrededores de sus casas y se topaban con la basura. En ocasiones eran los restos todavía visibles de los pequeños vertederos de uso común antes de la sistematización de la recogida de basura, pero otras veces eras desperdicios nuevos. Decidieron aprovechar sus caminatas para hacer limpieza, se sumó más gente, sistematizaron sus paseos y ahora están a punto de terminar de revisar todas las parroquias del municipio.
Alelí Taboada es una de las fijas en estas patrullas de caza de basura. «Eu saía a camiñar co can a diario -cuenta- e sempre vía moito plástico tirado por aí, así que pensei que xa que ía pasear podía ser boa idea aproveitar para limpar». Así empezó todo. A Alelí se le sumó una amiga y al final acabaron formando un grupo en el que colaboran un pequeño grupo de vecinos con más o menos asiduidad. Coordinados a través de un grupo de whatsapp , han ido cubriendo una tras una todas las parroquias del municipio.
Actúan de forma coordinada entre ellos y con el propio servicio municipal de recogida de basura. «Falamos co Concello -explica Alelí Taboada- e dixéronnos que recollerían todo o que nós limpásemos». Así que ellos van recogiendo todos los desperdicios que se encuentran en sus paseos, pero no cargan con ella hasta su casa, sino que la sacan a la carretera más próxima y avisan a la empresa que se encarga de la limpieza viaria en el municipio. Los barrenderos pasan después y se llevan las bolsas.
Han ido avanzando al ritmo de una parroquia por semana, a una velocidad que el servicio de recogida de basuras no siempre ha sido capaz de seguir. A principios de agosto, había cerca de treinta montones de basura pendiente de recoger en diferentes parroquias. Una parte del personal de la empresa estaba de vacaciones, así que todo iba más lento.
Los participantes en esta cacería sistemática de basura son conscientes de que ellos solos no van a acabar con el problema. Intentar recoger todo lo que ven, pero hay vertederos en los que apenas pueden ni siquiera entrar. Se han encontrado con casos que les parecieron impresionantes, como un lugar del que llegaron a sacar unos veinte sacos de botellas o un vertedero ilegal de uralita, un material que contiene amianto, y del que avisaron al servicio de protección a la naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.
Nada de feísmo, mejor bonitismo
«Non queremos levantar susceptibilidades», dicen los integrantes de este grupo informal de cazadores de basura. Por eso, han decidido bautizar su iniciativa como «Bonitismo Chantada». «En vez de insistir no malo e no feo, é mellor sacar unha foto do bonito que queda despois», explica Alelí Taboada. Lo que está hecho, razonan ella y el resto de los participantes en estas caminatas de limpieza, ya está hecho y ellos no son quien para echarle la culpa a nadie. De hecho, no parecen generar rechazo entre los vecinos de las zonas en las que encuentran la basura. «Ninguén se ten que sentir sinalado, nós notamos a colaboración da xente». afirman. Cuando llegue septiembre, ellos habrán terminado su trabajo, pero probablemente habrá quien siga tirando desperdicios en el monte. ¿Seguirán? «Probablemente non, porque isto tamén cansa, pero agardamos que a xente tome nota e eles mesmos fagan limpeza cando atopen lixo por aí», pide Alelí Taboada.