Riberas como Amandi o Doade apenas sufrieron pérdidas, pero en otras el hongo arrasó viñas enteras
16 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La tormenta del mildiu va escampando. Bodegueros y cosecheros le dan vueltas ahora al comportamiento caprichoso del hongo. Tratan de racionalizar la arbitrariedad de sus ataques, que han resultado devastadores en algunos viñedos. Los interrogantes son múltiples. ¿Por qué ha afectado a unas zonas y no a otras? ¿Cómo es posible que en unos lugares funcionen los tratamientos sistémicos y en otros no hayan servido de nada? No hay una sola respuesta para todas las preguntas, pero llama la atención que los lugares en los que más se paga la uva hayan sido también los mejor parados.
«En Amandi libramos», dice José María Prieto. El bodeguero respira aliviado tras la incertidumbre de que rodeó a la floración del racimo. «En alguna zona hemos perdido algo, pero la cosecha en general es buena», apunta. En la vecina ribera de Doade, también en Sober, la vendimia promete ser mayor incluso que la del pasado año. Puestos a buscar razones, muchos técnicos echan mano de las peculiaridades edafoclimáticas. Suelos pobres y buena ventilación explicarían la escasa incidencia del hongo en esas laderas del Sil.
Vilachá de Salvadur, con características similares, ha sufrido sin embargo los estragos del hongo en amplias zonas de ribera. Muchas viñas ni siquiera se vendimiarán. Lo mismo sucede en puntos de Rosende, Espasantes, Quiroga o Chantada. ¿Qué es lo que ha pasado, entonces? Para enólogos como Luis Buitrón o David Pascual, la profesionalidad de los viticultores ha sido tan determinante o más que otro tipo de factores.
«Este ano, o que non estivo moi enriba da viña quedou sen nada», resume Domingo López, veterano cosechero de Doade. Tanto en esta ribera como en la de Amandi, el precio de la uva y la presencia de bodegas acogidas a la denominación es mayor que en otras zonas de la Ribeira Sacra. El viticultor, por ello, está más pendiente de la viña. Y un tratamiento a tiempo vale más que seis -sistémicos o no- cuando el mal ya está hecho.
Hasta la fecha, solo Unións Agrarias difundió estimaciones sobre la pérdida de cosecha en un año de intensa actividad del mildiu. El sindicato asigna a Ribeira Sacra una merma de la producción del 12% con respecto a la vendimia anterior, en una previsión que podría ser optimista. Según sus datos, la cosecha se reducirá un 28% en O Ribeiro y un 20% en Valdeorras.
Cuatro estaciones meteorológicas próximas a las zonas de viñedo
La proyección de los vinos de la Ribeira Sacra ha sido espectacular en los últimos años. Pero en algunos aspectos relacionados con la viticultura, este crecimiento se produce sobre pies de barro. Los ataques de mildiu de las últimas semanas se han producido sin que muchos viticultores tengan más recurso que el boca a boca o el asesoramiento de quienes les venden los productos fitosanitarios. Y este año, ni siquiera los profesionales las tenían todas consigo por la escasa eficacia de algunos tratamientos.
«El sector del vino cada vez tiene más importancia en Galicia, pero la distancia con otras comunidades es enorme», afirma el técnico de una importante bodega de Ribeira Sacra. Medio Rural distribuye, teóricamente, un boletín de avisos fitosanitarios por correo electrónico. En la práctica, lo que reciben sus abonados es el pronóstico del tiempo de la web de Meteogalicia.
Incluso en redes sociales
Poco tiene que ver ese boletín con las alertas que se facilitan a los viticultores en La Rioja o Cataluña, que advierten de la presencia de un determinado hongo y de los productos que deben utilizarse para frenarlo. Las estaciones de avisos fitosanitarios de Cataluña envían anualmente más de 10.000 advertencias de este tipo por correo electrónico y mensajes de móvil. Incluso han comenzado a notificar alertas a través de las redes sociales.
En la Ribeira Sacra, Meteogalicia dispone de estaciones meteorológicas próximas a zonas de viñedo en A Míllara, Ponte da Boga, San Clodio y San Fiz.