Propietarios en paradero desconocido

Luis Díaz
LUIS DÍAZ MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

En la imagen superior, estado de una de las fincas de la calle Falagueira cuyo desbroce exigieron los vecinos al Ayuntamiento. A la derecha, daños causados por la vegetación en el muro de piedra que sirve de cierre a una finca que linda con la muralla en su parte inferior
En la imagen superior, estado de una de las fincas de la calle Falagueira cuyo desbroce exigieron los vecinos al Ayuntamiento. A la derecha, daños causados por la vegetación en el muro de piedra que sirve de cierre a una finca que linda con la muralla en su parte inferior

La ordenanza que exige la limpieza de solares no se cumple en el entorno de la muralla pese a las denuncias vecinales

16 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La validez de las ordenanzas municipales tiende a esfumarse en el entorno de la muralla. Al menos es la conclusión a la que han llegado los vecinos que solicitaron la limpieza de los solares adosados al monumento. El exconcejal Jaime Vázquez, impulsor de la rehabilitación de varias viviendas en la calle Falagueira abandera una campaña para que se preste más atención a esa zona. Pero no es el único que ha hecho llegar sus quejas al Ayuntamiento. «La arboleda que hay del otro lado de mi finca tiró el muro de cierre dos veces, y lo más que conseguí es que me digan que localice al dueño», explica José Luis Rodríguez.

Su terreno también está situado en la calle Falagueira, aunque en el extremo contrario a las edificaciones rehabilitadas por Jaime Vázquez junto a la Porta Nova. La arboleda que crece sin control en un terreno colindante con la finca derribó parte del cierre el año pasado. Entonces optó por arreglarlo y presentar una queja al Ayuntamiento. Los daños en el muro de piedra se reprodujeron recientemente. Ante la falta de respuesta municipal, estudia pedir la intervención del Seprona.

«Mi finca está limpia y tengo derecho a pedir que los demás propietarios hagan lo mismo. Cuando informé de los daños al Ayuntamiento, me dijeron que no sabían de quién era el otro terreno, que a ver si yo me podía enterar», dice José Luis Rodríguez. Se da la circunstancia, por otra parte, de que en su finca se encuentra situado el estanque que, según el historiador local Felipe Aira, podría haber sido en realidad un mikwe o baño ritual judío. «Es el colmo que lo promocionen en los folletos turísticos y que luego consientan que esto esté así», dice el propietario del aljibe.

«Esto ya no es solo un problema de estética o de salubridad. Aquí no pasa el camión de incendios y si algún día prende fuego vamos a ver quién responde de lo que pueda suceder», advierte José Luis Rodríguez.