Las instalaciones del hotel de lujo llevan casi un año cerradas, a la espera de una decisión sobre su posible subasta
27 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El sueño hecho realidad del Palacio de Sober, el primer cinco estrellas de la provincia de Lugo, se acabó el 29 de mayo del 2015. La Guardia Civil recibió ese día las llaves del establecimiento de manos de los últimos cuatro trabajadores, a los que la inspección laboral acababa de dar de baja en la seguridad social. Hasta entonces habían acudido puntualmente a sus puestos, pese a que ni cobraban ni había actividad alguna en el hotel desde hacía tiempo. Tres meses antes, un juzgado de lo mercantil de Madrid había declarado en concurso de acreedores a la empresa propietaria, la firma Alvaher 98.
El juzgado de lo mercantil número 12 de Madrid publicó el 28 de febrero del pasado año el edicto por el que se ponía en marcha el proceso concursal. A partir de ese momento, se abrió el plazo para que los acreedores de la empresa comunicasen la cuantía de los impagos al administrador designado por el tribunal. Esta fase del procedimiento concursal esta a punto de concluir, por lo que cabe la posibilidad de que las instalaciones del hotel de lujo salgan pronto a subasta.
La liquidación parece la alternativa más factible para el establecimiento construido sobre las ruinas del antiguo Palacio de Sober, un ambicioso proyecto de restauración en el que se invirtieron más de cinco millones de euros. De esa cantidad, 4,6 millones fueron fondos públicos de diversa procedencia. El principal acreedor es precisamente el Instituto Galego de Promoción Económica, que avaló la puesta en marcha del hotel con un crédito por importe de 3.312.000 euros.
«É un préstamo, e os préstamos hai que devolvelos», dijo el alcalde de Sober, Luis Fernández Guitián, en el pleno extraordinario en el que la corporación local abordó la situación planteada por el cierre del hotel de lujo. Guitián prefiere no hacer valoraciones, a la espera de que se defina la administración concursal. El regidor se queda con el lado menos malo de esta historia: donde solo había unas ruinas se levantan ahora unas instalaciones todavía aprovechables.
Una de las posibilidades que se barajan es que aparezca alguna empresa interesada en asumir la gestión de las instalaciones. Para ello sería preciso, entre otros requisitos, el beneplácito del Igape, que ya dejó claro que no tiene el menor interés en recuperar esa propiedad. «La Xunta no debe ser hotelera, no tenemos interés en que pase a nuestras manos, pero debe tener futuro», declaró el director de este organismo, Javier Aguilera, en respuesta a una iniciativa del PSOE en el Parlamento de Galicia.
Expectativas frustradas
Las expectativas iniciales del Palacio de Sober, inaugurado en octubre del 2010 con amplia presencia de cargos de la Xunta, nunca llegaron a cumplirse. La clientela de alto nivel que confiaban en atraer a la Ribeira Sacra -la habitación más barata costaba 320 euros por noche- se hizo de rogar y el nivel de ocupación nunca cubrió los objetivos esperados. Los problemas económicos de la promotora pusieron contra las cuerdas a varias pequeñas empresas de la comarca de Monforte que habían trabajado en las obras de rehabilitación del antiguo palacio.