Docente y aprendiz en Bogotá

María Cobas Vázquez
MARÍA COBAS O BARCO / LA VOZ

LEMOS

Un quirogués dirige el centro cultural y educativo de la embajada española

26 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«Quería un cambio». Once años después de llegar a Viana do Bolo para dar clase en el instituto Carlos Casares, donde los últimos siete fue también director, y en cuyo concello ejercía como concejal del PSOE, el quirogués Luis Fernández quería moverse. «Para a mente é moi bo moverse e ter claro de onde eres» es una de sus máximas, así que decidió pedir una de las plazas que el Ministerio de Educación ofrece en el exterior.

A Fernández le atrae América Latina, así que el centro cultural y educativo Reyes Católicos de Bogotá (Colombia) era su única opción. Así que lo tenía fácil para elegir. Le dieron la plaza y allí vive ya su cuarto curso (le quedan dos más, hasta agosto de 2018). Es el rector. «É un centro público do ministerio español, que ofrece ensinanzas españolas a quen queira, e tamén é un centro cultural da embaixada», explica. Inaugurado por Adolfo Suárez a finales de diciembre de 1980, el pasado viernes celebraban su 35 aniversario.

Quería un cambio, así que pasó de vivir en una Viana do Bolo tranquila con sus 2.000 habitantes a hacerlo en una ciudad donde residen diez millones de personas. «Iso foi un pouco problema», reconoce. Los incomodos vienen dados por todos los relacionados «coa acumulación de persoas» como son los atascos o la seguridad. Para poner un ejemplo, explica que para llegar al aeropuerto, que está a 20 minutos en coche, es fácil tener que afrontar un viaje de hora y media. «Hai que levalo con paciencia, se te estresas é peor», cuenta divertido. En cuanto a la seguridad, matiza que «creo que non é xusta a fama que ten (de cidade insegura)». Dice que en los cuatro años que lleva en la ciudad no ha tenido «a menor incidencia» y dice que sus compañeros españoles en el centro tampoco.

El puesto también tiene ventajas, sobre todo por la situación geográfica estratégica que tiene Bogotá. «Abre opción de coñecer non só un país, senón unha rexión da terra, porque é fácil viaxar desde aquí a Centro América», añade. Y resume: «Gañas algo e perdes algo, porque me acordo moito de Galicia».

En cuanto al trabajo diario, dice estar aprendiendo mucho. «A xestión cultural é algo novo para min; e tamén a educativa, porque hai que aplicar as lexislacións de ambos países, e hai que estar negociando coas dúas lexislacións», señala. Dirige un centro en el que estudian 850 chavales, la mitad españoles y el resto colombianos y de otras nacionalidades. Reconoce que en el apartado cultural es donde más está innovando. «Déixame amosar un pouquiño de Galicia aquí, puxemos a funcionar o Camiño de Santiago, trouxemos a Bieito Romero e moita xente era a primeira vez que oía unha gaita? Estou intentando ofrecer diversidade española, amosar que España é moi diversa, que se parece en moitas cousas e se parece noutras», dice. Además, colaboran con las comunidades empobrecidas, y están implicados con el país. «Tamén estamos estendendo a mediación que tiñamos en Viana nalgúns centros de aquí, Viana colabora connosco», añade.

No solo trabaja en Bogotá. También vive allí. Vivir en el sentido más amplio de la palabra. «A integración vai polo número de amigos que ten un no país. Iso é o que marca. Hai xente que só sabe estar con españois, e iso non é unha forma de integrarse», dice. Y resume: «Eu teño manía de profesor de querer aprender toda a vida».

¿Volverá? Sí. En agosto de 2018 estará de vuelta. ¿Y se irá? «Teño que volver obrigatoriamente, tres cursos completos, para poder optar de novo ao exterior», responde. Sus ojos futuros están puestos en el centro de Londres.