La viticultura de precisión se abre paso en las grandes bodegas, pero en zonas como Ribeira Sacra la diversidad vitícola desborda a la tecnología
16 oct 2015 . Actualizado a las 13:20 h.Técnicos de las bodegas Martín Códax (Rías Baixas), Viña Costeira (Ribeiro), Godeval (Valdeorras) y Vía Romana (Ribeira Sacra) expusieron sus experiencias y puntos de vista sobre el cultivo de precisión del viñedo en la jornada que organizó ayer en Monforte la Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia (Evega). Entre los ponentes figuraban también representantes de empresas especializadas en este tipo de servicios, con los que se pretende optimizar la explotación el viñedo a través del empleo de modernas tecnologías.
Los expertos valoraron desde el empleo de drones a la captación de imágenes por satélite para obtener información precisa sobre el vigor o el estado sanitario de las cepas de un determinado viñedo. «La tecnología no interfiere para nada en la elaboración tradicional del vino, lo que ofrece es una información actualizada de cada parcela para la toma de decisiones», dice Eugenia Comesaña, de la empresa Monet Viticultura.
Otras prioridades
Las principales experiencias en materia de viticultura de precisión se realizan en las bodegas gallegas de mayores dimensiones. Martín Códax tiene a su cargo quinientas hectáreas en Rías Baixas, entre parcelas propias y arrendadas, superficie similar a la que maneja Viña Costeira en la denominación de origen Ribeiro. Las modernas tecnologías brindan, en esos casos, una herramienta muy útil para clasificar los viñedos y mejorar la calidad de la producción.
A menor escala, la implantación de este tipo de técnicas parece más compleja. «Siempre se pueden hacer agrupaciones de viticultores, pero a corto plazo creo que hay cuestiones más prioritarias que la utilización de drones en el viñedo», apunta José Luis Bartolomé, asesor de la bodega de Valdeorras Godeval.
Falsos ataques de hongos para igualar el ritmo de maduración
La viticultura de precisión se aplica de forma más modesta en Vía Romana. «Non podemos falar como outros de millóns de quilos, aínda que no contexto da Ribeira Sacra sexamos unha adega mediana», explica el técnico Óscar González. La bodega chantadina proyecta la instalación de estaciones meteorológicas propias y aplicó este año por vez primera una novedosa técnica para igualar el ritmo de maduración de la uva. Se trata de una levadura que, aplicada en el viñedo, finge un ataque de hongos al que la cepa responde acelerando la producción de azúcares.
José Manuel García Queijeiro profesor de edafología de la Universidad de Vigo y uno de los ponentes de la jornada de Evega, relativiza por su parte la utilidad de la viticultura de precisión en el contexto de la Ribeira Sacra. «Con tantas variables como tiene esta zonal resulta muy difícil practicar ese tipo de viticultura», opina este especialista.
Queijeiro hace hincapié, por otro lado, en los costes de este tipo de proyectos, que en algún caso contaron con el asesoramiento de su facultad. «Para que estas técnicas sean eficaces se necesitan una serie de estudios complementarios», subraya. En territorios como Ribeira Sacra, considera que no se debe despreciar el conocimiento derivado de la tradición. «Aquí hay lugares en los que el cultivo del viñedo es milenario. Cada parcela tiene su historia cultural», señala.