Una inmobiliaria ofrece localidades enteras en varios puntos de la Ribeira Sacra
23 ene 2014 . Actualizado a las 12:49 h.El poblado deshabitado de A Chaira, en Pantón, que alojó en su día a los trabajadores del embalse de Santo Estevo, se puso en oferta hace más de dos años en el portal digital Aldeas Abandonadas, gestionado por una empresa inmobiliaria especializada en la venta de propiedades rústicas. Desde entonces su precio ha experimentado una considerable rebaja. Los 600.000 euros que se pedían inicialmente por este conjunto de edificios construidos en los años cincuenta cerca del Sil pasaron después a ser 400.000 y en la actualidad se han reducido a 250.000. El alcalde de Pantón, José Luis Álvarez, dice que sigue en pie el compromiso de la compañía Iberdrola -propietaria del poblado- de favorecer su rehabilitación con fines turísticos y añade que en la actualidad se llevan a cabo negociaciones en este sentido que pueden fructificar a corto plazo.
El caso de A Chaira está lejos de ser único en la Ribeira Sacra. El mismo portal digital ofrece en su catálogo otros seis núcleos abandonados de diferentes dimensiones repartidos entre la zona lucense y la ourensana, algunos de los cuales ya han sido vendidos. Rafael Canales, representante de Aldeas Abandonadas, dice que la firma también cuenta en este territorio con otras pequeñas poblaciones deshabitadas en busca de comprador que no se han difundido en Internet por expreso deseo de los propietarios.
Sobre todo extranjeros
Canales señala por otra parte que quienes se interesan actualmente por adquirir estos núcleos abandonados -en la Ribeira Sacra y en otras partes de Galicia- «son sobre todo extranjeros, aunque también hay algunos gallegos y de otras partes de España». Solo una parte de ellos, añade, lo hacen con la intención de poner en marcha negocios de turismo rural. «Eso sucedía más hasta hace cinco o seis años, pero hoy en día, con la crisis, el mercado cambió mucho y los que pretenden dedicar estas propiedades al turismo son como un 35%», explica.
Los responsables de la empresa indican que lo que más interesa ahora a los compradores de estos inmuebles es contar con residencias situadas en parajes atractivos y no muy lejos de poblaciones importantes, como pueden ser Monforte u Ourense. «A menudo se trata de gente interesada en montar pequeñas empresas que trabajan a distancia y a las que les basta con una buena conexión a Internet, algo que hoy no es difícil de conseguir en cualquier aldea», apunta Canales. «Suelen ser grupos de dos o tres familias que quieren estar cerca unos de otros y contar con espacio suficiente para sus instalaciones y para acoger invitados, así que lo ideal para ellos es rehabilitar un núcleo de unas pocas casas en un lugar bonito y tranquilo», agrega.