Premiados con el Gordo esperan mejorar su situación, pero de forma moderada
08 ene 2014 . Actualizado a las 23:04 h.Todavía es muy pronto para evaluar la repercusión que puede tener en la comarca de Lemos el premio gordo de la lotería de Niño, pero los testimonios de algunos de los agraciados que están dispuestos a decir a qué piensan dedicar el dinero -también hay otros que prefieren no hacerlo- sugieren que en los próximos meses no se verá precisamente un alarde de ostentación y despilfarro. La mayoría de los premiados poseen un solo décimo, o un décimo compartido con otras personas, y parece que optan por tomarse las cosas con prudencia. Aunque el premio supone una importante ayuda, los beneficiados no creen que vaya a suponer un cambio radical en sus vidas.
«Tapar algún agujero». Es es caso de Pablo Rodríguez, vendedor de cupones de la Once y antiguo deportista paralímpico, que después de haber festejado el premio el pasado lunes se reincorporó ayer a su rutina diaria. «Me levanté a las ocho de la mañana para trabajar, como todos los días», explica. «El dinero siempre hace falta y se agradece, sobre todo con una crisis como la que hay ahora y si tienes que criar a dos niñas pequeñitas, como me pasa a mí, pero con un décimo o con la mitad de un décimo no te va a cambiar mucho la vida. Otra cosa sería si me hubiesen tocado los cuarenta millones», añade. El dinero ganado en el sorteo -señala- lo dedicará a «tapar algún agujero» y a la educación de sus hijas.
Una vivienda propia. Por su parte, el único proyecto que tiene de momento el joven fontanero monfortino Jorge Díaz, otro de los premiados, es adquirir una vivienda propia y libre de hipotecas, algo que considera como su principal prioridad. «Vivo en pareja, pero hasta ahora teníamos que vivir cada uno en su casa, porque con un sueldo no es suficiente para mantenerse dos personas y pagar un alquiler», comenta a este respecto. «Ahora las cosas cambiarán en eso, que ya es una mejora importante, pero no mucho más, porque tampoco es como para ponerse locos», agrega. Como mucho -dice por otro lado- quizá se permitirá algún viaje, pero sin ir demasiado lejos. «Yo soy de viajar solo por la Península y con ir a ver a la familia y pasar unos días de hotel creo que ya será suficiente», comenta. «Lo que me fastidia un poco -añade- son los 40.000 euros que se va a llevar Hacienda, porque ese dinero también serviría para tapar otros huecos, pero en fin...»
«Esto no te quita de trabajar».Tampoco espera grandes cambios Julio Díaz, trabajador de las piscinas municipales de Monforte que comparte el premio con otras personas. «Esto no te quita de trabajar, pero te da algo de tranquilidad -dice- y podemos vivir algo más descansados, con un colchón que antes no teníamos». Por el momento solo está pensando en cambiar de coche, porque el suyo ya tiene algunos años, y «como mucho darse un caprichito, algún pequeño viaje, salir a tomar unos vinos...». Díaz opina que la mayoría de los agraciados harán más o menos lo mismo que piensa hacer él. «Es decir, gastar un poquitín, porque cuando tienes algo de dinero lo gastas aunque sea un poco, pero aún así creo que esto se notará bastante en un sitio como Monforte, sobre todo en el comercio», comenta.
Lo primero, la familia. Para Antonio Pérez, empresario retirado y antiguo presidente del Club Lemos, la prioridad es su familia. «Teño fillos que están empezando a súa vida e o diñeiro vaise dedicar sobre todo a iso, a axudalos un pouco a saír adiante, independentemente de que nos poidamos dar algún pequeno capricho», cuenta. A su parecer, «as cousas que se fagan con este diñeiro hai que consensualas coa familia». Por otro lado, Pérez considera que «o mellor que puido pasar é que o premio caese tan repartido, porque así pode beneficiar a moita xente que o necesita».
Inversión en viticultura. El propietario de la Bodega Marcelino de Sober -donde se vendió la mayoría de los décimos premiados que se distribuyeron en este municipio-, Marcelino Álvarez, pretende por su lado invertir buena parte del premio en mejorar las instalaciones de su bodega y sus viñedos. «Teño que comprar algunhas máquinas e pensar en meter alguén máis a traballar -señala- porque creo que convén aproveitar esta ocasión para intentar crecer algo, para levantar un pouco as nosas empresas e os nosos negocios». Según su criterio, si las ganancias del premio se gestionan con acierto, pueden suponer un notable empujón para la economía de Sober, Monforte y el resto de la comarca. «Nunha zona como esta, que cada vez está máis deprimida e deshabitada, habería que esforzarse un pouco por cambiar a situación para ben e pola miña parte penso que é moito mellor gastar o diñeiro en meter raíles nas miñas viñas e noutras cousas deste tipo que en comprar moitas casas ou coches», concluye el hostelero y bodeguero.