Bóveda ofrece al visitante dos rutas, en las que destacan los paisajes y la etnografía
30 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los visitantes que se acercan a Bóveda tienen la oportunidad de practicar el senderismo. Desde el Ayuntamiento se ha potenciado esta actividad con la puesta en marcha de dos rutas. La primera enlaza el Viveiro dos Trollos con Ribas Pequenas y la capitalidad municipal y la segunda es la de Penacoba. Las dos permiten disfrutar del paisaje y de la etnografía, con especial atención hacia la arquitectura popular.
La ruta de Os Trollos tiene una longitud de siete kilómetros, y su duración es de una hora y media. El camino empieza a la entrada del viveiro, que dispone de un aula forestal habilitada para actividades educativas y divulgativas sobre el mundo forestal.
Desde esta área, el senderista toma dirección Monforte, y a escasos cien metros gira a la izquierda hacia Ribas Pequenas, una parroquia en la que está ubicado la Casa do Coronel, una edificación que responde a un perfil tipo pazo. Sigue el trayecto, y accede al molino de O Maseda después de cruzar el puente sobre el río Mao. El molino sigue funcionando, está en un buen estado de conservación, y en su interior guarda los elementos artesanales de esta industria. Esto le otorga un excelente valor etnográfico.
Desde Ribas Pequenas, la ruta sigue en dirección a Bóveda. El último kilómetros discurre paralelo al río Mao y coincide con un tramo del antiguo Camino Real. En la zona de Ver se encuentra su área recreativa, y cerca está el Muíño do Xil y una antigua fuente, que tuvo mucho protagonismo entre los vecinos, ya que decían que de ella manaba agua más caliente de lo normal. La ruta finaliza en la capitalidad municipal, en la que se puede visitar el Pazo dos Marqueses. Este camino está bien conservado.
Itinerario de Penacoba
La ruta de Penacoba tiene una longitud de 7,6 kilómetros y el tiempo empleado en realizarla es de dos horas y media. Comienza en Rubián por la carretera que conduce a Eimer. Lo más importante de esta ruta es la histórica Ferrería de Penacoba, que junto a la de Seoane do Courel fue la única que se rehabilitó íntegramente. Esta antigua fábrica de hierro está abierta a visitas.
En este lugar, los turistas pueden realizar varias actividades: montar a caballo, bicicleta e incluso pueden participar en las tareas domésticas y agrarias. En la casa predominan como elementos más importantes la piedra y la madera, y en su construcción y posterior rehabilitación se respetaron los materiales arquitectónicos de la zona.
Destacan también la presencia de numerosas piezas de olería de Gundivós, que se utilizaron en su día para la trasiega del vino, entre otras actividades.