La ruta continúa en la parte baja de la aldea. En el kilómetro 1,8 la senda sale del bosque y entra en una zona de monte bajo. En este lugar se encuentra la Pena da Dileira, con un impresionante mirador natural. En el kilómetro 2,2 aparece la izquierda un camino que baja hasta el río Lor, cruzándolo en Ponte do Porto y enlazando a continuación con la ruta procedente de Ferreirós de Abaixo hasta Folgoso do Courel.
El camino vuelve a entrar en el souto y cruza el arroyo de Roxo Longo. Unos doscientos metros más adelante sale otra vez del souto para discurrir por monte bajo. En esta zona se ven numerosas alvarizas, abandonadas en su mayoría en la actualidad, que dan testimonio de una intensa actividad apícola.
Una zona abrupta
En el kilómetro 3,7 de la ruta, el camino pasa justo al lado del foso del castro de Fouciños, situado en uno de los lugares más abruptos de la sierra. En la parte sureste, la que da a la cuenca del Lor, se construyeron terrazas artificiales para levantar las viviendas. Quedan los vestigios de varias construccciones de planta rectangular y circular, todas ellas suspendidas sobre el vacío. Enfrente y en la orilla opuesta del río se halla el castro de Foz o de Albardaira. Ambos enclaves tenían el fin de controlar el paso a través de la cuenca del Lor. La senda sigue avanzando entre monte bajo hasta el kilómetro 5,4, donde empata con el camino de Lousadela. Hay que continuar de frente durante doscientos metros hasta cruzar el río Lóuzara por el puente de Sudrios. Ahora toca subir hasta la aldea de Touzón, a unos cuatrocientos metros. Hay que seguir andando por la carretera paralela al Lor y pasar por A Pendella para finalizar en Baldomir, al cabo de unos siete kilómetros de marcha.