El gran interés que los miembros del equipo de gobierno mostraron por cumplir a rajatabla con la ley de memoria histórica y cambiar de inmediato los nombres de dos calles se fue diluyendo a medida que pasaban las semanas hasta que se quedó en nada y ambas calles resistieron un mandato más sin cambiar su nombre. La pregunta que se hacen los ciudadanos, a lo que todo hay que decirlo no les preocupa en exceso la denominación de ambas vías, es si el cambio no se ejecutó por simple desidia o si realmente lo que pasó es que electoralmente no interesaba adoptar medidas que pudieran redundar en forma de pérdida de votos. La verdad es que, sea por uno u otro motivo, es muy grave que este proyecto no se ejecutara, sobre todo después de haberlo anunciado a bombo y platillo como algo muy necesario y que había que cumplir. Ellos sabrán sus motivos y decidirán si los hacen públicos o se los llevan a la tumba política.