Cursos como el celebrado en los últimos días en Lugo son muy útiles para los agentes, según los promotores. «Si yo pongo a seis policías, tal y como están en la calle, para el control de un botellón es posible que en 30 segundos los seis acaben con la cabeza abierta, además de varios heridos en el bando contrario. Hay ocasiones en las que las pistolas no sirven para nada si no se tienen nociones de cómo hacer frente a una masa».
El curso se centró básicamente en tres aspectos. Por un lado en cómo retirar a una persona herida bajo protección frente a una masa hostil. Otro fue la manera de hacer una «cápsula de seguridad» para la evacuación de un árbitro, un alcalde o incluso un violador al que pretenden linchar y por último los agentes fueron formados para hacer frente a una persona con sus facultades mermadas que se atrinchera en su vivienda y provoca incidentes. Incluso les orientaron cómo negociar con ella.