El hostelero dice que el Concello le utilizó como chivo expiatorio
11 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El industrial al que el Concello obligó a retirar dos cámaras de vigilancia que había colocado en la entrada de su local, justo enfrente a la entrada principal de la Casa Consistorial, considera que los responsables municipales le utilizaron como chivo expiatorio. «Hay otros casos similares contra los que no han adoptado ninguna medida y contra mí han tomado de inmediato una determinación», manifestó M. R..
Las sospechas sobre la rigidez con la que se están empleando desde el Concello con este vecino se incrementaron cuando recibió el expediente sobre la denuncia que hace unos meses presentaron en la Policía Local por la presencia de las cámaras, realizada presuntamente por un peregrino. «La sorpresa fue considerable cuando al tener constancia del contenido de la denuncia comprobamos que en el expediente no figuraba ningún dato sobre la persona que la puso, ni nombre, ni teléfono, ni dirección, ni número de D.N.I. ni nada. Solo constaba que era un peregrino y lo habitual es conocer quien formula una denuncia», explicó M. R.
El asunto fue tratado en comisión de gobierno hace unos meses y sus integrantes consideraron que esta denuncia anónima era motivo más que suficiente para actuar y ordenaron al industrial que procediera a retirar las cámaras restableciendo así la situación de legalidad. Le dieron el plazo estipulado por ley para llevar a cabo la medida.
El hostelero ya no esperó a que expirara ese plazo que le ofreció la administración y a los pocos días ya procedió a retirar las dos cámaras de la fachada de su establecimiento para evitar que el caso alcanzara mayores dimensiones.
El caso está por tanto prácticamente cerrado, pero el empresario dice que no estará tranquilo hasta desvelar los motivos por los que asegura que la administración local actúa contra él de una manera tan tajante.