El Concello afea a la Xunta el modo de parar las obras en Santo Domingo

Enrique Gómez Souto
Enrique G. Souto LUGO/LA VOZ.

LEMOS

15 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

«En vez de ponerse en contacto con los técnicos y con los responsables políticos, manda una nota de prensa». De este modo criticó ayer el concejal de Medio Ambiente, Lino González, el modo de actuar de la Xunta en relación con el control arqueológico de las obras en la plaza de Santo Domingo. El gobierno local aseguró que antes de que la Xunta comunicase la paralización de los trabajos, ya los había parado el propio Concello y la jefa del servicio municipal de Arqueología efectuaba las correspondientes comprobaciones. Ni se destrozó resto alguno ni se tiró al contenedor de los escombros, declaró el edil de Infraestructuras, José Piñeiro. El lunes, el proyecto de control arqueológico estará ya en la Xunta, afirmó.

Hasta tres miembros del gobierno local hablaron ayer sobre la decisión de la Xunta de paralizar las obras de instalación de canalizaciones eléctricas sin el correspondiente proyecto de control arqueológico. El edil de Infraestruturas, José Piñeiro, indicó que la arqueóloga municipal dice que de momento no se puede asegurar que las obras haya hecho aflorar algún tipo de resto arqueológico. En todo caso, la zona afectada de la obra no sobrepasa -aseguró- los 50 o 60 centímetros.

El mismo concejal destacó que la plaza ya fue sometida a excavaciones arqueológicas para la construcción del aparcamiento subterráneo, sobre el que discurre una parte de la obra; la profundidad de la zanja es igual o inferior a la situación de las demás redes de servicios. También afirmó que ningún resto arqueológico fue a parar al contenedor, porque así lo comprobó la jefa del citado departamento técnico.

La paralización de las obras no es total -añadió- porque hay una parte de ellas que se ejecuta en zonas ya excavadas.

Explicación poco clara

Ninguno de los miembros del gobierno municipal explicó con claridad a qué se debió que para una obra en la zona regida por el plan del casco histórico, como es ésta, no se diseñase de oficio el correspondiente proyecto de control arqueológico. De todos modos, de una respuesta de Piñeiro parece inferirse que pudo haber algún desliz técnico.

Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, Lino González, dijo que le gustaría que la Xunta actuase con tanta diligencia en los muchos asuntos y proyectos que tiene pendientes de ejecutar. Hizo la lista: reparación de las luminarias y el pavimento del adarve y mantenimiento general de la Muralla, escombros junto a la Porta do Carme, terminación de la fuente de la Porta Miñá, yacimiento arqueológico de A Tinería, etcétera. A esta lista, la delegada de Urbanismo, María Novo, apostilló: «Yo añado el cuartel de San Fernando».

Novo insistió en que en el momento en el que hablaba (a media mañana de ayer), el servicio local de Arqueología sostenía que lo que la Xunta calificó como posibles vestigios de un hipocausto «no se puede asegurar de qué se trata, ni si tiene algún valor».

A su vez, Lino González también dijo que la rapidez de la Xunta en la gestión tiene los mismos efectos que su sentido de la austeridad: «Austeridad absoluta, es decir, no hacer nada».