08 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.
Nadie tiene la culpa de que llueva tanto como para desbordar un paseo pensado a modo de dique para prevenir inundaciones. Tampoco de que las previsiones meteorológicas hicieran abrir seguramente sin necesidad la presa de Vilasouto. Digamos que son cosas que pasan. Imponderables. Lo que no depende del tiempo que haga es la respuesta institucional ante los destrozos. Porque el paseo así no puede quedar.