El 30 de noviembre del año 2000 siempre se recordará en la capital como el día ?en el que Lugo y los lucenses lograron el reconocimiento por el que tanto pelearon
30 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Muchos lucenses recordarán todavía el susto que se llevaron en el amanecer del 30 de noviembre del 2000, cuando diez cañonazos y el inusual repicar de las campanas de la catedral les hicieron saltar de la cama a las 08.00 horas. Al sobresalto inicial siguió la satisfacción general al constatar que la Muralla de Lugo formaba parte de la lista de bienes patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Para conseguirlo fueron necesarios muchos años y esfuerzos, buena parte de ellos concentrados en los últimos meses. Algunos como el Via Crucis sobre el adarve o la manifestación del 1 de mayo se recuerdan en esta página, aunque hubo muchos más. Podría decirse que el 2000 fue el año de los desfiles, maratones y récords con el monumento como protagonista, con el único objetivo de que lograse el reconocimiento mundial.
También fue la fecha en la que, por fortuna, dejó de hablarse de derrumbes y de tramos apuntalados por una deficiente conservación. La Administración se volcó en el mantenimiento de la construcción romana y, más importante, los lucenses comenzaron a exigir cuidados continuos.