Algunas técnicas requieren de la precisión de un cirujano

La Voz

LEMOS

En circunstancias menos habituales el trabajo del tanatopractor da un giro hacia la medicina forense y exige aplicar técnicas que requieren la precisión de un cirujano, como la costura estética, que oculta la autopsia sellando el corte sin dejar ningún punto a la vista.

Otras, como el embalsamado del cadáver, mediante la extracción de la sangre e introducción en las arterias líquido coagulante y formol, no son prácticas demandadas en Os Ancares. «La ley obliga a embalsamar si hay un trasladado de comunidad autónoma, pero rara vez nos lo demandan», afirma Humberto, que sin embargo dice que sí son más frecuentes las reconstrucciones por muerte violenta.

Son estas circunstancias diversas las que marcan el tiempo de la preparación del cadáver. «Recuerdo haber empleado doce horas en una reconstrucción. Pero en la mayor parte de los casos con una hora es suficente», precisa.

Puesto que el oficio de tanatopractor es poco conocido, podría pensarse que su trabajo pasa desapercibido. Y sin embargo, la apariencia del difunto es un punto de atención en los entierros. «Antes de dedicarme a esto no pensé que la gente se fijase tanto en cómo va el difunto. No tanto los jóvenes y sobre todo los mayores», apunta Javier Fernández, que lleva un año trabajando con el «equipo» de Funeraria Alba, como les gusta definirse. «Cuando estamos trabajando somos todos compañeros. Es muy importante que haya buen ambiente, que todo esté perfectamente organizado y que nadie levante la voz, ni se escuchen órdenes», explica Sepúlveda.