Paseo por las fuentes del Navia

Fernanda Follana LUGO/LA VOZ.

LEMOS

El río ancarés nace a pies de O Cebreiro antes de iniciar viaje por los concellos de la montaña hacia el Cantábrico

30 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Seguir el curso de un río y llegar a sus fuentes es un tópico que ha inspirado grandes episodios de la literatura de viajes. Casi siempre cargados de tintes románticos, pues el río se pinta como un ser vivo que nace, muere y deja una impronta a su paso; e incluso se le atribuye un alma que invita a ser escudriñada.

Jugando con esta alegoría, hace casi dos siglos Joseph Conrad escribió uno de los grandes clásicos del género, El corazón de las tinieblas , que narra su viaje por el río Congo al tiempo que profundiza en la esencia del ser humano. Más cerca en el espacio y en el tiempo, A viaxe do Ser , de Pérez de Lis, cuenta el periplo del autor por el río ancarés y por el interior de sí mismo.

Para el viajero que huya de los enfoques más intimistas, acercarse a los orígenes del Navia, en tierras de Pedrafita, es al menos una buena disculpa para descubrir un rincón con encanto, mayor, si cabe, estos días en los que el paisaje se viste con los colores del otoño. Sorprendentemente el Navia discurre plácido en su curso más alto y excava a su paso una uve perfecta, un valle de libro. Resulta difícil entender cómo en estos primeros kilómetros consigue abrirse paso entre las montañas de O Cebreiro trazando con el ingenio de una calzada romana, una ruta suave, con la pendiente mínima que permite el flujo de sus aguas. Un poco más abajo se precipita hacia As Nogais, salvando un desnivel de cientos de metros.

Por la ruta de O Milagro

El Navia nace en la aldea de Busnullán, donde se encuentra el manantial más alejado de la desembocadura cantábrica. Para acercarse a las fuentes, una buena opción es hacerlo desde O Cebreiro, siguiendo la llamada ruta de O Milagro. Tomando un desvío que sale de la carretera a Pedrafita, se desciende por la vertiente gallega hacia Barxamaior, de donde era, según la leyenda Juan Santín, el feligrés que con su fe provocó la conversión del pan en carne y el vino en sangre, ante el escepticismo del clérigo que oficiaba la misa.

Allí los vecinos se enorgullecen de mostrar el árbol del milagro, un castaño plantado según la tradición por Juan Santín, en la finca de la que fue su casa, la de Tras. «De esta árbore saiu o milagro», explica el actual propietario, Manuel Freijo, descendiente de Santín. «O apelido perdeuse na miña avoa, porque era muller».

Desde Barxamaior mirando hacia O Cebreiro manchas de hayas destacan con su característico ocre rojizo entre los tonos amarillos con que los predominantes carballos, castaños o abedules dan color al otoño en la zona. Son de las pocas que pueden verse en Galicia, sin olvidar las de O Courel.

Continuando hacia abajo en pocos cientos de metros se llega a un cruce. Hacia la izquierda la carretera pronto alcanza el Navia y lo remonta a lo largo de unos seis kilómetros hasta su nacimiento en Busnullán. Río y el asfalto serpentean paralelos entre zonas de pasto y bosque autóctono que componen uno de los tramos más hermosos del Navia. El río transcurre en el fondo estrecho del valle donde convergen las laderas que dibujan una uve, como si fueran la foto tomada de un libro de texto. Los valles pueden ser en «U» o en «V», alecciona la taxonomía. Pero sobre el terreno pocas veces es tan perfecta.