Domingo Río ha fabricado instrumentos de percusión que ha tocado desde joven
01 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El amor a la música corre por las venas de Domingo Río de igual modo que el río Forxá discurre por las afueras del casco urbano de Guitiriz. Su afición a la música se nota, por ejemplo, en que canta en la coral de Xermolos y en que suele ir a los bailes semanales que el Concello organiza durante parte del año: sean valses, pasodobles o tangos las piezas que se tocan, enseguida el ritmo se adueña de él y lo anima a marcarse unos pasos.
Pero ese amor por la música llega al reverso de la actividad musical, pues Domingo Río, con 74 años, atesora décadas de sabiduría en la elaboración de instrumentos musicales de percusión. Fabricar castañuelas, panderos o marcas no tiene secretos para él, que incluso, hablando en términos económicos, podría ser considerado un ejemplo de optimización de recursos y de reducción de gastos: los instrumentos que han salido de su destreza manual se han fabricado con materiales a su alcance, sin lujos ni caprichos.
Si alguien duda de su destreza y de su capacidad para fabricar un instrumento con elementos habituales en la zona, ahí va un ejemplo. Para fabricar unas castañuelas se empieza por coger una losa más o menos grande. El siguiente paso es partirla en trozos más pequeños -una buena división puede consistir en dejar trozos de quince centímetros de largo por siete de ancho-, y el posterior, en limar las aristas para que no molesten en el contacto con las manos.
Demostraciones en público
Río, explicado el proceso, no resiste la tentación de dar una pequeña clase práctica. Toma unas castañuelas y las toca, no sin advertir que ese sonido, aunque los profanos no lo sepan, tiene sus claves y no todos los que parecen virtuosos lo son realmente. Él, por ejemplo, hizo demostraciones en Baracaldo y en Sestao, adonde viajó en años pasados con la coral guitiricense, y también en el festival de Pardiñas, en donde sus habilidades pronto corrieron de boca en boca entre los músicos.
Panderos y panderetas son también otros instrumentos que no encierran secretos para él. Para fabricar los primeros se usan aros de madera; valen de varias clases, pero castaño o cerezo son buenas opciones: «Canto mellor sexa a madeira, mellor sae o instrumento», dice. El cuero procede de ovejas, y aunque confiesa no ser curtidor, no parece tener inconveniente en hacer ese proceso con su sabiduría y su experiencia en lugar de pasar por el proceso de una fábrica.
Lección sobre maracas
Río, que conserva un buen humor directamente proporcional a su modestia, dice que no se siente artista sino simplemente «argalleiro». Pero ahí va una muestra más de su habilidad, la de fabricar unas maracas partiendo de algo tan poco musical como una lata de conservas: se dobla el fondo, se le mete arena -no de playa marina sino de interior, de un grosor cercano al de la gravilla- y se le añade un palo de abedul de desigual grosor, con la parte más delgada cerca de las manos..
Insiste en que lo que hace no es difícil. «Para min -dice- é facilísimo». Será que lleva el ritmo en la sangre, pues la música es su pasión: «Onde haxa baile e canto, alí estou eu», afirma.