La biblioteca del instituto monfortino Río Cabe fue ayer tarde escenario de una representación teatral, algo poco frecuente en un espacio de este tipo. O al menos, de una sesión de teatro interactivo, es decir, una representación basada en escenas cotidianas, en la que actores y espectadores participan de igual manera y que a menudo tiene por objetivo fomentar la reflexión sobre problemas de todos los días. En este caso, un grupo de alumnos del centro representaron, entre otras, algunas escenas que simbolizaban situaciones de opresión y coerción. Previamente, en la biblioteca se ofreció una sesión de cuentacuentos a cargo de la compañía A Tropa de Trapo. Las actividades forman parte de la programación del equipo de normalización lingüística del instituto.
Otra actividad de diferente cariz se celebró ayer por la tarde en el colegio Divina Pastora de Monforte: un magosto infantil en el que participaron todos los alumnos del centro hasta cuarto curso de ESO y que tuvo como escenario el patio. Los chavales, además de disfrutar de las tradicionales castañas asadadas, participaron en un concurso de postres de temporada y en un certamen de dibujos y trabajos literarios sobre el otoño que organizó el departamento de normalización lingüística del centro. Y para completar el ambiente, decoraron las aulas con castañas, calabazas, membrillos y otros productos típicos de la temporada.
También hubo magosto, en este caso el domingo por la tarde, en el Círculo Victoria de Monforte. Las castañas asadas y el vino fueron una aportación personal del presidente de la entidad, Alfonso Díaz Mosquera . El festejo se celebró con una notable animación y atrajo a varios conocidos políticos, como son la delegada territorial de la Xunta, Raquel Arias y los concejales Manuel Eiriz y José Tomé Roca .
Y para terminar, hay que hacer una precisión que no tiene relación alguna con el teatro ni con los magostos. Martín Pereira , propietario del inmueble que alberga el club de alterne Morriña -en Toiriz, municipio de Pantón- desea puntualizar el contenido de una información publicada el domingo en este periódico. Pereira afirma que -en contra de lo que allí se decía- el local no fue concebido inicialmente como un almacén, sino que se construyó para funcionar como una discoteca. Eso es lo que fue en su primera época, añade, aunque su aspecto exterior pareciese el de un almacén. En la actualidad alberga otro tipo de negocio que, según explica Pereira, cuenta con todas las autorizaciones legales necesarias.