El futuro de Pascual sigue en el aire

LEMOS

Los trabajadores que no optaron por la liquidación celebrarán asamblea para analizar la situación. Tomás Pascual dijo recientemente que no había ofertas

06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los trabajadores de Pascual que aún no pidieron la liquidación llevan dos meses -se cumplieron precisamente ayer- en situación de regulación temporal de empleo. Mañana celebrarán una nueva asamblea, la segunda desde que está parada la planta de Outeiro de Rei, sin demasiadas perspectivas de futuro. No arrojaron luz tampoco las declaraciones realizadas la semana pasada por Tomás Pascual Gómez-Cuétara en el sentido de que no existía ninguna oferta firme para la venta de la planta y que la única cursada fue a través de burofax y no fue tenida en cuenta por la cantidad que ponían sobre la mesa, 16 millones de euros.

De las declaraciones del presidente del grupo burgalés se desprende que las cooperativas gallegas, uno de los grupos capitaneados por Feiraco, no hicieron llegar aún una oferta a los responsables de Pascual sobre la planta de Outeiro. Se sabe que una consultoría madrileña elaboró un plan de viabilidad, que están estudiando con la Xunta. Pero, a dos meses de que finalice el ERE, no formularon oferta firme.

Liquidación

En momentos tan complicados en cuestión de empleo como los actuales aquellos trabajadores a los que les ofrecen algún otro puesto no se lo piensan dos veces y están optando por pedir la liquidación para comenzar una nueva etapa en otra empresa. Parece ser que la plantilla de 155 operarios del grupo burgalés se aligeró en una veintena de personas como consecuencia de las bajas voluntarias, una opción que figuraba en el acuerdo suscrito en su día entre el comité de empresa y los responsables de Pascual y que económicamente no representa demasiadas diferencias.

Los afectados siguen atentos todos los movimientos que se están dando en el sector y especialmente las negociaciones entre Leche Pascual y el grupo francés Andros para crear una sociedad conjunta para explotar la fábrica de Frixia, en Cantabria, proceso que está siguiendo también muy de cerca el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla.

Caso cántabro

Si finalmente Pascual y Andros sellan su alianza en Cantabrica y crean la sociedad, el grupo francés establecerá su primera base industrial en España, con el objetivo puesto en un proceso de expansión y crecimiento en el mercado de los yogures y de otros derivados lácteos. Frixia, que pertenece a Pascual desde el año 1999, posee tecnología punta para el tratamiento y envasado aséptico de leche en botella de plástico PET. El objetivo de la alianza es dotar a la planta de Frixia de capacidad industrial para fabricar 50.000 toneladas anuales de yogures, lo que llevará aparejadas importantes inversiones.

Pascual, si se cumplen las previsiones, participaría en un 30% en el nuevo grupo, Andros La Serna, que el propio Tomás Pascual seguiría presidiendo. Para el grupo francés Andros, que cuenta con 20 fábricas, más de 5.000 empleados y que está especializado en zumos, derivados lácteos y compotas, supondrá la base para su expansión en España. La nueva sociedad surge en unos momentos en los que el grupo Pascual acaba de cerrar, en su división láctea, dos plantas, las de Outeiro de Rei y la francesa de Montauban, en la que dejó de envasar en abril del pasado año, pero donde mantenía la recogida hasta hace poco.

El grupo burgalés intentó vender esta planta de Francia a la vasca Iparlat-Kaiku y a la gala 3i, sin resultado positivos, por los que optó por el cierre definitivo.