Mientras los partidos revisan sus locomotoras electorales, el ministro Blanco sitúa la nueva estación en el centro del debate
06 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo en septiembre es una ciudad que espera. En Lugo, cuando muere agosto, llega el tiempo de los días que son, más que nada, vísperas del San Froilán. Pero este año, septiembre, en Lugo, es el mes de José Blanco , son los días del ministro de Fomento, aquel chaval de Palas que dejó de ser Pepiño para convertirse en don José. Blanco mete presión a la caldera ministerial, desbloquea la entrada del AVE en Galicia, anuncia la construcción de una estación intermodal en la vieja ciudad amurallada y, desde la capital del reino, protagoniza la política local. Parapetado en el ministerio de las obras, el vicesecretario general del PSOE sitúa a los suyos frente a la escéptica oposición lucense, que se hace mil preguntas sobre el AVE y la estación. Orozco , alcalde decidido a repetir en el 2011, ve en el proyecto una oportunidad para Lugo. Nacionalistas y populares temen que esté en marcha una operación de distracción como lo fue la pretendida chatarrería aeronáutica de Rozas. Blanco, según se ve, anima los días de septiembre en Lugo a la espera de que Peret cante rumbas a San Froilán.
El alcalde Orozco, ya se sabe, quiere ser alcalde por cuarta vez. Lo dijo en una y otra ocasión y lo volvió a decir en este septiembre que corre como el AVE. Orozco, quién lo duda, es hombre poco dado a acaparar cargos y responsabilidades; se ve que con la alcaldía tiene bastante. Y para que nadie se preocupe sin motivo y gaste energías tomando innecesarias precauciones, acaba de dejar claro que no tiene intención alguna de optar a la secretaría provincial del partido. También sugiere que sería conveniente, pese a la grandeza de la pluralidad, que en el congreso provincial del partido sólo haya una candidatura. De momento, sólo apunta la del presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro .
Orozco quiere ser alcalde por cuarta vez y aún no sabe quiénes competirán por el cargo en el PP y en el BNG. Hay quien dice que García Díez prefiere que sea otro el que encabece la candidatura de su partido y que el presidente provincial del PP, José Manuel Barreiro , ya ha empezado a trabajar para buscar el relevo. Lo que sí es cierto es que otro popular con experiencia municipal y en el Parlamento, Jaime Castiñeira , ha pedido recientemente la excedencia en su plaza de funcionario y aparcado también alguna otra ocupación. ¿Hay alguna relación? Quizá sí, tal vez no, que todo puede ser.
Orozco quiere ser candidato otra vez y prepara las obras que serán su aval. Y Blanco, que antes fue Pepiño y ahora es don José, le acaba de anunciar que prevé construir una estación intermodal (tren y autobús) donde hoy está la de ferrocarril. Y el alcalde está muy contento porque, como le dijo a la oposición, la estación «cabe» allí. Para que no haya dudas de que cabe, y de que no habla por hablar, Orozco echa mano del estudio técnico que sobre el particular se llevó a cabo, mediante convenio Xunta-Concello, hace un par de años, y explica ahora lo que antes no dijo del contenido de este trabajo. Lo malo de este asunto es que los transportistas, los comerciantes y profesionales asentados en la estación de autobuses y los que tienen sus negocios en el entorno están hasta el gorro. Llevan años y años oyendo historias sobre el traslado de la estación de autobuses y nunca pasa nada.
El gerente, Luis Abeledo , tiene dudas razonables acerca de la idoneidad de trasladar la estación de autobuses al entorno de Conde Fontao. Cuenta que entre los transportistas hay muchos que dicen: «Non fagades caso que iso é un globo sonda». Quizá tengan razón y sólo sea un entretenimiento, una forma de distraer la atención de otros asuntos que no acaban de entrar en vías de solución, como la crisis que no cesa y el paro que no merma. Pero tampoco está nadie obligado a compartir con G.B. Shaw la opinión de que la política es el paraíso de los charlatanes. Igual no es así y Lugo llega a tener AVE, servicios ferroviarios convencionales suficientes y de calidad, y una estación intermodal de bella factura y funcional. Puede ser y ya se verá, que no siempre hay un lucense al frente del Ministerio de Fomento. Después de todo, los hombres viven por lo que esperan, o eso creía Papini.
En este septiembre, Lugo es una ciudad que espera: el San Froilán, noticias sobre su AVE y confirmación de los planes para una estación intermodal, el PXOM y así. En Lugo, como cada otoño, la espera se entretiene con pulpo. Al calor de San Froilán, José Blanco, ministro de Fomento, que quizá leyó a Papini, hablará del AVE y de la nueva estación.