Encuentro generacional en Salcedo

Laura López laura.lopez@lavoz.es

LEMOS

27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El pasado resurgió ayer en Salcedo (A Pobra do Brollón) con aires festivos. Un nutrido grupo de vecinos y visitantes participaron en una malla tradicional en la llamada Aira do Concello. El espectáculo comenzó cerca de las seis de la tarde, cuando consiguieron hacer rugir, una vez más, una antigua máquina de la marca Campeva, de 1934, propiedad de un vecino de Vilamor. El grano obtenido se introdujo después en la limpiadora (de 1930, propiedad de un vecino de Salcedo), más pequeña, para cribar bien el grano. Niños y mayores pasaron ayer una jornada en la que convirtieron el duro trabajo de antaño en motivo de fiesta y en un encuentro generacional, en el que los más adultos compartieron con los jóvenes sus recuerdos y su sabiduría.

Los encargados de organizarlo todo son los miembros de la Asociación de Veciños de Salcedo, que preside Teddy López. «Foi a Consellería do Medio Rural a que propuxo esta iniciativa o ano pasado, tendo en conta o número de socios que hai na asociación e tamén o elevado número de mallas que se facían antigamente en Salcedo, entre trinta e corenta ao ano», explica. El año pasado fue la primera edición y contaron con el apoyo de Medio Rural, el Ayuntamiento y la Diputación. En esta ocasión, la consellería les denegó la subvención. Pero eso no les quitó las ganas a los vecinos, que estuvieron acompañados también ayer, entre otros, por el alcalde, José Luis Maceda, y el delegado del área de Cultura de la Diputación, Antonio Veiga. Al final, mallaron entre 900 y 1.000 mollos de pan (unos nueve o diez carros). Y mientras, para amenizar la tarde, el grupo Airiños da Veneira, formado por músicos de O Incio y de Salcedo, puso la banda sonora, y más de uno se atrevió a echar unos bailes. Eso para alegrar la tarde, pero para refrescarla (pues el calor apretó con fuerza) unas vecinas velaron por las gargantas de los presentes con agua bien fresca traída también, como antaño, en cántaros de barro que portaban sobre la cabeza.

Acabó la malla, pero no la fiesta. Por la noche, en el pabellón, hubo degustación de empanada elaborada con el trigo que se malló el año pasado, y actuaciones musicales. El grano que se obtuvo de la malla de ayer se almacenará y se convertirá en exquisitas empanadas el año que viene.