Pedro Corsino Fernández leyó un pregón evocador y también reivindicativo

C.???C.

LEMOS

Las fiestas de Monforte ya están en marcha. Arrancaron como es de rigor, con el pregón y el disparo del primero cohete frente a la casa consistorial. Cientos de personas acudieron a presenciar la apertura oficial de las fiestas, que esta vez tuvo como protagonista a Pedro Corsino Fernández, jefe de oftalmología del hospital de Pontevdra y monfortino de A Florida. En esta ocasión, el pregonero y el alcalde no se quedaron en el balcón del Ayuntamiento que da a la plaza de San Antonio. El pregón se leyó más a ras de suelo, desde lo alto de las escaleras que llevan a la entrada lateral del Ayuntamiento. Ante unas trescientas personas, Pedro Corsino Fernández reivindicó el barrio de A Florida de su infancia como una zona de transición entre lo rural y lo urbano y recordó los «excitantes» y «fantasiosos» programas de las fiestas de cuando era niño, «con loita libre, corrida de touros e boxeo» que nunca se llegaban a cumplir del todo. Pero el pregonero también habló del presente, citó el rosaliano «este vaise e aquel vaise...», llamó a sacudirse la postración causada por décadas de marginación de la ciudad de los grandes proyectos de infraestructuras y reclamó la unidad de todos para que Monforte «recupere a alma» y su tradicional «fame de futuro» en referencia a las prometedoras noticias sobre la alta velocidad ferroviaria. Su otra cita fue para Manuel María. Su poema «Polas festas patronais / perdereime entre o xentío / ¡verei as fenomenais / sesións de fogos no río!», le valió para reivindicar la vuelta de los fuegos. La única seña de identidad propia de las fiestas de agosto, dijo, que perduró, o perduraba, en el tiempo.