Chantada sigue celebrando una de las mejores ferias de la zona, pero cada vez hay menos gente y los autobuses que cubren la línea desde Os Peares pierden pasajeros
22 jul 2009 . Actualizado a las 14:38 h.La feria, la que era antaño el punto neurálgico en la vida social, económica y festiva de un territorio, sobrevive a pesar del enorme cambio en las estructuras sociales y en la vida cotidiana. Sin embargo, su declive es evidente y feriantes, tratantes y los vecinos más mayores miran con nostalgia al pasado. La de Chantada (los días 5 y 21) es una de las pocas ferias que sobrevive con sus puestos de pulpo, ropa, música, calzado, herramientas y, cómo no, ganado, aunque cada vez va a menos.
Paralelamente a la feria hay otro tipo de actividades ligadas a ella, como el transporte. Uno de los más conocidos, y también prueba del declive de estos mercados, es el autobús que cubre la línea desde Os Peares hasta Chantada. José Losada es uno de los conductores que cubre esta línea con la empresa Autocares Manolete y es testigo del abandono de las aldeas. «Aquí levo traballando só cinco anos, pero lembro de neno que esta liña ía chea para ir á feira», explica. Ayer fue día de feria, pero el panorama era bien distinto. El autobús salió a las 9.15 horas de Os Peares hacia Chantada, pasando por Castro y Camporramiro, y en todo el trayecto solo subieron al coche 15 personas de distintas aldeas de las parroquias de Oleiros, Vilaquinte, Castro y Milleirós. «Na liña diaria soen vir entre unha e cinco persoas, e os días de feira entre cinco e vinte», comenta Losada. Todos se conocen y se echa falta si alguien no sube al autobús. Ayer, todos los viajeros iban a la feria a Chantada, pero no llevaban productos de la huerta, rianxo, ya que los de esa zona se llevan al mercado de Castro, en el que tenían mucha fama los repollos de Oleiros. El rianxo de la feria de Chantada iba en el coche de la ruta de Chouzán, Erbedeiro, Nogueira, A Sariña y Santiago da Riva.
La falta de viajeros se debe, en opinión de Losada, al despoblamiento del rural. «Os que quedan nas aldeas necesitan ir á feira para ver a xente e para mercar. Ademais, a maioría son maiores e non poden coller o coche», explica. A la vuelta, que se hace a las 13.30 a diario y a las 14.30 los días de feria, suben los mismos. El billete cuesta 3,10 euros desde Os Peares, y disminuye a medida que se acercan a Chantada.