Un año más, alumnos del colegio Frei Luís de Granada de Sarria pasaron un día en el colegio A Gándara de Monforte. La visita -que se enmarca dentro del programa Deporte na Escola de la Dirección Xeral para o Deporte- era la devolución de la hecha por los monfortinos a Sarria hace cosa de mes y medio. Ayer fueron cincuenta los chavales que viajaron a Monforte acompañados de su director, Antón Soengas y José Manuel López Piñeiro , ambos profesores de educación física que ayudados por su homologo monfortino Felipe Barata prepararon para los niños una jornada en la que no faltó casi de nada. Desde atletismo, fútbol o baloncesto hasta ajedrez fueron la excusa perfecta para que los alumnos de los dos centros disfrutasen de una jornada deportiva en la que los resultados eran lo de menos, que es precisamente lo que busca Deporte na Escola, conseguir una convivencia en igualdad y que los chavales adquieran hábitos deportivos y una forma física practicando el deporte que elijan, pero de forma que para ellos sean simplemente diversión. La jornada terminó con una -tardía, eso sí- comida de confraternidad y luego de vuelta a Sarria.
Los que se quedaron en Monforte fue en buen numero de endoscopistas gallegos y portugueses que desde ayer participan en la séptima edición de la Reunión Galaico-Lusa de Endoscopia Digestiva que este año escogieron la ciudad del cabe como sede de la misma. Buscaban una atmósfera de sosiego y tranquilidad alejados de los inconvenientes de las ciudades grandes, y que además, contase con un alto valor cultural y paisajístico. Además de su interés científico, estas jornadas sirven para estrechar los lazos entre los profesionales de las dos zonas. La jornada de ayer trató temas como la endoscopia de urgencia o las urgencias en pediatría pero en un congreso de estas características, no todo van a a ser charlas. Los asistentes disfrutaron a mediodía de un almuerzo de trabajo que sirvió el Bodegón Ribeira Sacra en el multiusos, que es donde se dan las charlas, y por la noche participaron en una cena en el Parador precedida de un concierto en los Escolapios. Hoy, visitarán la ribeira y participaran en una comida en la bodega Regina Viarum. Así da gusto.
Entre los muchos conciertos que ha organizado la Sociedad Filarmónica de Monforte en su larga existencia, el que se ofreció ayer en la Casa de Cultura es seguramente uno de los que más sorprendieron a los oyentes. Y es que las novedades de este concierto fueron muchas al mismo tiempo. El recital corrió a cargo de una sola persona, el inquieto músico lucense Efraím Díaz , y el programa se compuso exclusivamente de piezas de percusión. El intérprete utilizó instrumentos de uso común, como tambores y vibráfonos, junto con otros soportes mucho menos frecuentes, como cacharros de cocina o grabaciones sonoras. Las piezas, algunas de ellas de composición propia y otras de autores contemporáneos, tampoco encajaban mucho en los cánones clásicos. En algunos asistentes fue bien visible la expresión de sorpresa ante toda esta experimentación, pero la experiencia seguramente mereció la pena. En todo caso, ha quedado claro que la veterana sociedad también sabe abrirse a otros tipos de música.