La química también falla en la viña

LEMOS

La paulatina pérdida de efectividad de los tratamientos fitosanitarios ante las plagas de la vid abre el debate sobre la necesidad de reimplantar prácticas menos agresivas

16 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los tratamientos fitosanitarios ya no garantizan la inmunidad de las vides frente a sus principales enemigos, sobre todo en campañas como la de este año, en las que las condiciones meteorológicas favorecieron una mayor actividad de determinados hongos. La luz roja lleva encendida bastante tiempo en Francia, hasta el punto de que muchas bodegas de postín se han pasado a la biodinámica, la forma más extrema de agricultura ecológica. En España ya se han elaborado investigaciones en La Rioja y el Priorato, financiadas con fondos europeos del programa Life, con el fin de instaurar paulatinamente prácticas vitícolas más respetuosas con el medio ambiente, y de paso elevar la calidad del producto.

A falta de estudios adecuados a sus características, lo normal en Galicia, y por supuesto en la Ribeira Sacra, es seguir encomendándose exclusivamente a la química a la hora afrontar las plagas en los viñedos. Aunque la Xunta ofrece desde hace años una línea de ayudas para la producción integrada, que fomenta productos poco agresivos y prácticas respetuosas con el entorno, su incidencia todavía es bastante escasa. En este contexto, el Instituto Galego de Calidade Alimentaria (Ingacal) anuncia una jornada para abordar con técnicos de las casas comerciales la problemática de la incidencia del oídio y la botrytis en la pasada campaña.

Organismos naturales

Un estudio encargado por el Gobierno de la Rioja, y cofinanciado por la Comisión Europea a través del programa Life, ponía de manifiesto ya en el año 2001 la necesidad de reducir los tratamientos que afectan indirectamente «a organismos considerados enemigos naturales de aquellos que causan enfermedades y plagas al viñedo». Un aspecto crucial en toda viticultura de calidad que, sin embargo, no se suele tener muy en cuenta en la elección de los productos para atajar las enfermedades de la vid.

El estudio cargaba las tintas en la conveniencia de utilizar «tratamientos fitosanitarios selectivos que sean neutros o ligeramente tóxicos a los enemigos naturales, o sea, que el porcentaje de mortandad de estos sea menor del 50%». Para ello, recomendaba rehuir «la aplicación de fitosanitarios que supongan toxicidad para la fauna auxiliar: insecticidas de amplio espectro y acaricidas poco selectivos». Y y en el caso concreto del mildiu «evitar el uso de fungicidas del tipo de los ditiocarbamatos ( mancozeb , maneb , propineb ...)».

Las pautas recogidas en el estudio encargado por el Gobierno de La Rioja van más allá de lo estrictamente medioambiental, puesto que las prácticas recomendadas sobre la limitación del uso de determinados tratamientos y herbicidas también permiten conservar en el entorno natural del viñedo «las levaduras autóctonas para la elaboración de vinos de calidad». Los estragos por empleo indiscriminado de tratamientos están detrás de la creciente utilización de levaduras comerciales, seleccionadas en laboratorios, para garantizar el correcto desarrollo del proceso de fermentación alcohólica en los vinos.

Muchos viticultores de la Ribeira Sacra suspiran desde finales de la pasada vendimia por un invierno duro, con heladas capaces de frenar en la próxima campaña la proliferación del hongo causante del oídio. Al menos en la ribera de Doade, los cosecheros coinciden en señalar que los ataques de esta enfermedad tuvieron este año una incidencia sin precedentes. De hecho, los daños causados por la plaga aún se pueden rastrear en las manchas negruzcas que quedaron en las varas de las cepas. «A verdade é que os produtos non foron moi efectivos e por iso queremos que haxa debate cos representantes das casas comerciais», señala Iván Vázquez, técnico de la estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia (Evega) y uno de los coordinadores de las jornadas que organiza el Ingacal. Según su criterio, y a pesar de las ayudas existentes a la producción integrada, «unha viticultura preventiva en Galicia é moi complicada pola meteoroloxía».