Propietarios de casas rurales de la provincia se quejan del mal estado de las rutas de senderismo, mal señalizadas y con dificil acceso por el crecimiento de la maleza
07 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las lagunas da Fervenza están rodeadas de una rica vegetación
Lugo es la segunda provincia de la comunidad gallega con más casas rurales, con un total de 140 alojamientos sólo superada por la de Pontevedra. Sin embargo, los propietarios consideran que el turismo rural lucense no se explota al cien por cien debido a la falta de mantenimiento de las rutas rurales, así como a la existencia de una gran parte de museos etnográficos cerrados a las visitas turísticas.
Este es el caso de algunos propietarios como Javier, gerente de Casa Pardo situada a cinco kilómetros de la capital lucense. Este hotelero decidió contratar a una empresa de senderismo para poder ofrecer unas rutas bien acondicionadas a los turistas ya que, como aseguró el propietario: «Los caminos están en condiciones tan lamentables que a los viajeros les sería casi imposible seguir el sendero sin perderse por el monte, pues además de una señalización insuficiente, muchos de los caminos están prácticamente desapareciendo bajo la maleza». Y es que según mantienen algunos propietarios, el mal estado de los caminos hace necesario un guía que conozca bien la zona, ya que, como sostiene el dueño de la Casa da Fervenza, Norman Pérez: «Los turistas no vienen a investigar viejas rutas abandonadas y casi extinguidas por la maleza, sino que quieren ver cosas concretas y de una forma organizada»
Iniciativas privadas
Con el objetivo de paliar esta situación, algunos particulares han decidido agruparse para aunar fuerzas en un intento de fomentar el turismo rural en Lugo. De esta forma, en la Sierra do Courel, los propietarios del Cámping O Courel junto con algunas casas rurales de la zona, han decidido crear una asociación del mismo nombre para encargarse personalmente del acondicionamiento y señalización de varias rutas de senderismo del entorno.
Sin embargo, muchas de estas rutas recorren todo un entorno etnográfico que, en ocasiones, no están acondicionadas para el turismo. Así ocurre, sin ir más lejos, con la Ferrería de Bogo en A Pontenova o la de Seoane do Courel, cuyas puertas nunca llegaron a abrirse al público. Este suceso afecta incluso a importantes senderos como es el del Camiño do Miño que tiene como punto de partida el Centro de Interpretación Terras do Miño, el cual ofrece visitas sólo en horario de mañana de lunes a viernes lo que, según aseguraba Norman Pérez: «Esto es totalmente incoherente para el fomento del turismo, ya que especialmente durante el invierno hay una gran parte de turistas que vienen sólo durante el fin de semana».
El patrimonio rural de Lugo bien podría compararse a los bellos parajes del Principado de Astusias y, sin embargo, en la provincia lucense hay riquezas naturales desconocidas por los turistas, como es el caso de las lagunas de A Fervenza o las insuas do Miño en Rábade, a las cuales resulta imposible acceder debido a la falta de unos caminos apropiados.