La ausencia de ordenanzas favorece el deterioro urbanístico en Monforte» advertía la edición de Lemos de La Voz en un titular en octubre del 2003, cuando la coalición BNG-PSOE fijaba prioridades coincidiendo con sus primeros cien días al frente del gobierno municipal. Casi cinco años después han cambiado algunas cosas: los nacionalistas tienen mayoría absoluta en la corporación y ya existe una normativa municipal sobre fachadas y elementos constructivos. Pese a ello, los propietarios de casas en ruinas siguen ignorando las exigencias del Ayuntamiento en cuanto a ornato e incluso seguridad. El alcalde, Severino Rodríguez, tiene previsto estudiar con la Xunta la aplicación de medidas que sirvan para salvaguardar la conservación de construcciones de valor histórico.
«Imos contactar cos departamentos da Xunta con algo que dicir nesta problemática para ver que se pode facer entre todos cos edificios históricos que teñen valor patrimonial. Hai algún que se está deixando en estado de ruína e se non se chega a unha solución de común acordo co propietario penso que son as administracións as que deben tomar cartas no asunto», declaró Severino Rodríguez.
El Ayuntamiento pretende elaborar un listado de «catro ou cinco» edificios representativos de la arquitectura civil en Monforte que merezcan ser conservados. A partir de ahí buscará las fórmulas para poder conseguir este objetivo. «Nós non temos medios para resolver este tipo de problemas, pero si poderíamos actuar coa axuda da Xunta», sostiene el alcalde.
Según su criterio, habría que buscar fórmulas similares a la que se ha seguido en el Hotel Comercio -adquirido por Vivenda para su rehabilitación con vistas al alquiler de pisos para jóvenes- en otras construcciones de interés de Monforte cuyo estado de conservación lo aconseje. La lista de edificios singulares para los que se buscará alguna solución será elaborada por el equipo de gobierno con el asesoramiento de la oficina municipal de rehabilitación.
Un viejo problema
«O problema dos edificios en estado ruinoso vén de vello e xa debería existir un catálogo cos que merezan ser conservados. Habería que sopesar ata que punto os seus propietarios están dispostos a facer inversións para conservalos e en caso contrario ilos adquirindo con fondos públicos. É un patrimonio relativamente recente, pero patrimonio a fin de contas», opina César Carnero, presidente de la Asociación de Amigos do Patrimonio de Lemos.
Según su criterio, en Monforte se conservan destacados ejemplos de arquitectura civil del siglo XIX que merecerían algún posicionamiento de las administraciones para evitar que se sumen a la larga lista de desaguisados urbanísticos que ha sufrido Monforte en las últimas décadas. «O episodio da casa do século XIX que estaba situada fronte ao asilo, e que acaban de demoler, paréceme francamente penoso. Formaba un conxunto moi interesante coa súa capela, que agora suponse vai quedar enterrada entre bloques de varios pisos», señala César Carnero. A su juicio, resulta cuando menos «curioso» que la capilla esté catalogada -lo que impidió su derribo- y no sucediera así con el resto de la edificación ahora desaparecida.
Mala suerte
Para el presidente de la Asociación de Amigos do Patrimonio de Lemos, todavía existen ejemplos significativos de arquitectura civil que merecerían ser conservados, mediante su adquisición por las administraciones o a través de ayudas a sus propietarios. «O problema é que case sempre acordámonos tarde, cando xa non hai remedio», dice César Carnero, quien suscribe las recientes manifestaciones del escritor Lois Dieguez sobre la escasa fortuna de Monforte con su patrimonio y el escaso interés por preservarlo de los responsables de su conservación.
Desde el punto de vista de Amigos do Patrimonio de Lemos, el futuro planeamiento urbanístico debería aparcar propuestas de crecimiento de la edificación que están fuera de lugar -por mucho que pudiera crecer la población de Monforte en los próximos años- y buscar fórmulas que preserven y salven de la ruina modelos constructivos ya existentes. En este sentido, César Carnero se refirió al importante deterioro que sufren barrios como O Morín y las calles del entorno de la estación de ferrocarril, zonas en las que, según destaca, «consérvase un tipo de arquitectura moi agradable e digno de conservar pola súa estética».