El Centro de Interpretación de la Viticultura de la Ribeira Sacra que está siendo habilitado en el edificio del antiguo consistorio de Monforte, y que está previsto que abra sus puertas este año, dedicará una de sus salas a divulgar la labor que desarrolla el Cervim en favor de la viticultura heroica. A raíz del congreso internacional que se desarrolló recientemente en la ciudad, el alcalde decidió introducir una modificación en el proyecto para que este organismo esté presente en el futuro museo.
El Cervim ampara en toda Europa unas 98.353 hectáreas de viñedo, de las que 43.000 están configuradas en terrazas, sistema mayoritario de cultivo en la Ribeira Sacra. La superficie en bancales va de las 27.357 hectáreas contabilizadas en el Douro portugués a las dos hectáreas que sobreviven en la Costa Viola en la zona vitícola de Calabria, al sur de Italia, o las cincuenta que se conservan en la región austríaca de Estiria.
No todos los socios de Cervim se corresponden, sin embrago, con áreas de cultivo marginales donde el viñedo en terrazas es un atractivo paisajístico casi en extinción. Además del Douro portugués, toda una potencia vitícola mundial, esta organización ampara zonas de enorme prestigio en el Rin y el Mosela o el Piamonte italiano, por citar sólo dos ejemplos significativos.
Momento favorable
La sensibilización sobre el papel cultural y socioeconómico del viñedo en terrazas y el consiguiente apoyo de las instituciones está facilitando la recuperación de este sistema de cultivo en algunos lugares de Europa. Es el caso de la isla de Sicilia, donde se conserva una superficie similar a la de la Ribeira Sacra después de años de regresión de las explotaciones en bancales.
De cara al futuro, todas estas zonas cuentan con el valor añadido del patrimonio de variedades autóctonas, desconocidas en su mayoría para el gran público, que aún se conservan en sus viñedos. Esta originalidad vitícola, unida a los impresionantes paisajes y a la tradición cultural que comparten los socios del Cervim, han propiciado que la Unesco concediera la declaración de Patrimonio de la Humanidad al Douro portugués, la Cinque Terre italiana o el Wachau austríaco.