La entidad trabajaba mucho más que ahora con la cantera regional y comarcal

La Voz

LEMOS

13 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Casi todos los equipos españoles han contado en sus filas con jugadores salidos de la escuela de aprendizaje monfortina. El Español y el Oviedo disfrutaron del juego de Chas. Bachiller se enroló en las filas del Atlético Madrileño, el Real Gijón y el Granada. Por las filas del Celta y del Deportivo pasaron futbolistas locales de la talla de Juanín, Cabiño, Lolín, Ponte y Dieste. Pardiñas también fue traspasado al Gimnástica Ourensana. El entonces entrenador del equipo, Pedro Losada, llegó a decir: «De nuestra cantera se extrae lo mejor para entregarlo con transigencia ejemplar al fútbol español».

El Lemos, a pesar de ser uno de los clubes que menos subvenciones percibía, desenvolvía sus actividades con cierta holgura económica y cumplió siempre sus compromisos con puntualidad, siendo uno de los clubes que tenía mejor liquidación con la Federación Regional de Fútbol.

Obras

La directiva de la década de los 40 se dio perfecta cuenta de las necesidades del momento, por lo que procedió a acometer el arreglo del terreno de juego de San Lázaro, nombre que se cambió años después por el de nombre Estadio Luis Bodegas, acordado entre el propietario, padre del jugador de tal nombre fallecido hacía poco siendo titular del Club Lemos y la Federación Española de Fútbol, que compró el estadio.

Los directivos confiaron en completar las obras del campo de San Lázaro con una pista de tenis, unas grada cubiertas y un campo de baloncesto, a las que se añadirían otras actuaciones en función de las necesidades que hubiere.

Sede federativa

A principio de la década de los 30, Monforte fue designada como domicilio de la Federación Gallega de Fútbol. El nombre de la ciudad del Cabe se paseó con el Club Lemos por tierras de Castilla, Vizcaya, León, Cantabria, Asturias y Extremadura.

Eran otros tiempos, en los que el club tenía juntas directivas amplias, que se repartían por distintas áreas. No sólo era un honor para cualquier monfortino ser directivo de este histórico club sino también para forasteros que tan pronto como llegaron a la ciudad se sintieron lemistas.