Las industrias lácteas tienen que bajar el precio de la leche en 0,03 euros en el mes de febrero para hacer frente a la subida del transporte, de los convenios colectivos, del cartonaje y del gas, según aseguró ayer el empresario Jesús Lence, administrador único de Leite Río. Lence insistió en que la necesidad de esta bajada fue comunicada en el seno de la Mesa do Leite. También señaló que en cuanto pasen las elecciones generales tendrá que volver a reunirse este órgano para valorar los precios del mes de marzo.
Sindicatos como Unións Agrarias no comparten, sin embargo, estas apreciaciones de Jesús Lence. Según Roberto García, el dirigente gallego de esta organización, este acuerdo para reducir el precio de la leche no se produjo. «Sería a primeira vez na historia da mesa na que se subira ou baixara o precio do leite. Sería un fito histórico que non se produciu». Según García, las industrias anunciaron, en conversaciones de café, que de cara a la entrada de la primavera tendrían que bajar los precios. La primera en tomar la decisión, según García, fue Puleva, ante cuya sede se celebró ayer una concentración de ganaderos en la que se registraron incidentes.
Jesús Lence insistió que desconoce si existen nuevos acuerdos en el seno de la Fenil, la patronal láctea, porque hace tiempo que no pertenece a esta organización, que abandonó por desacuerdos con el resto de los integrantes.
Lence criticó también los incidentes ocurridos en Puleva durante la mañana de ayer. «La forma de conseguir las cosas -dijo- no es la violencia, sino el diálogo».
Según el empresario lucense, en el año 2007 «ocurrió lo más extraño en la vida del sector lácteo y fue que subió la leche de 50 a 80 pesetas sin que el ganadero pidiese aumento de precio».
Por su parte, los sindicatos agrarios y los propios ganaderos coinciden en que la reducción del precio de la leche no está justificada en estos momentos. Según Roberto García, si toman esa decisión estarán incumpliendo un contrato de palabra con los ganaderos, a mes vencido. Para Juan Pérez Orozco, de Xóvenes Agricultores, las industrias tienen margen para bajar el precio al consumidor, sin reducírselo a los productores, cuyos gastos se multiplicaron.