La falta de vallas y barandillas, las rampas mal diseñadas y los pavimentos defectuosos amenazan la seguridad del viandante
24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Su solución exige más voluntad política que recursos económicos. Son pequeños desajustes urbanos que pueden provocar accidentes de graves consecuencias y que se mantienen a lo largo del tiempo; con frecuencia, su reparación sólo se produce cuando ya ocurrió el percance. Como botones de muestra, a continuación se reseñan algunos puntos de la capital en que unas vallas o unas barandillas eliminarían situaciones de riesgo en las calles lucenses.
En la calle Aviación Española hay dos explanadas utilizadas como aparcamiento que, por dos de sus lados están a considerable altura con respecto al resto del terreno. Una de ellas, frente al colegio Fingoi. La acera que bordea la explanada carece de barandilla, con lo que fácilmente puede producirse una caída, que, por el desnivel, podría tener consecuencias serias. En esta misma explanada hay en superficie un tanque de combustible, sólo separado del espacio en el que maniobran los coches por una valla metálica. El depósito en superficie es una extraña pieza en el paisaje urbano, entre casas y a muy pocos metros de un centro escolar.
En la misma calle Aviación Española, cerca ya de Armórica, hay otra explanada de condiciones similares a la reseñada anteriormente. Aquí, en la parte de mayor desnivel hay un murete; no lo hay por el lateral. También esta explanada se utiliza como estacionamiento. En los casos, fuentes del gobierno local indicaron hace meses que no tenían claro si se trataba de terreno público o vinculado a las viviendas inmediatas; lo cierto es que están abiertas al uso público y funcionan como parte del viario urbano.
El terreno de la Facultade de Veterinaria, en la parte que da a la avenida de Carvalho Calero, estuvo cerrado mediante una valla hasta no hace mucho tiempo. El cierre estaba muy deteriorado y la Universidade optó por retirarlo. Ahora ha plantado un seto que aún es muy pequeño. En algún punto, concretamente en el entorno del acceso a la propia facultad, en las inmediaciones, hay algún tramo en que la carencia del citado cierre puede provocar caídas. Esta es una vía con un intenso tráfico peatonal, por lo que parece recomendable no demorar la mejora del cierre en este punto. En el campus universitario hay algunos otras zonas cuya revisión haría más segura esta parte de la ciudad.
En un ámbito próximo, en la explanada del Pazo dos Deportes, una barandilla o una valla reduciría el riesgo de caídas en la acera más próxima a la N-VI. Al pie de esta acera, por el lado del estacionamiento, hay unos cartelones publicitarios cuya instalación no fue pensada con criterios de seguridad peatonal.
Escaleras
Tampoco son especialmente seguras para los peatones las escaleras que enlazan Acea de Olga con la N-VI, a la altura de O Muíño. En esta zona con frecuencia faltan tapas de registros y el estado de las propias escaleras es manifiestamente mejorable en algunos aspectos. Dado que donde las escaleras enlazan con la N-VI no hay ningún tipo de medida de seguridad para cruzar la carretera, hay voces ciudadanas que plantean la conveniencia de cerrarlas. En esta zona estará el futuro puente sobre el río Miño y su ejecución supondrá necesariamente considerables cambios en el entorno.
En algunos puntos de la ciudad, como es el caso del espacio comprendido entre la Praza Roxa y la iglesia de San Francisco Javier, hay algunas escaleras, en zonas verdes que están en tan mal estado que su uso supone un considerable riesgo de caída.