Un padre y su hijo fueron condenados como autores de los delitos de lesiones y maltrato, respectivamente. El juicio tuvo lugar ayer en la capital lucense, pero no llegó a celebrarse en su integridad porque los imputados aceptaron la pena que previamente pactaron el fiscal y los abogados. Los acusados son José Íñiguez Platas, que aceptó 21 meses de prisión y la prohibición de acercarse a su hijo durante dos años y once meses y José Ángel Íñiguez Pena, que cumplirá tres meses de prisión. A su vez, no podrá acercarse a su progenitor durante un plazo de un año y tres meses y, además, estará un año sin permiso de armas. Inicialmente, el fiscal pedía dos años de cárcel para el padre y ocho meses para el hijo y la prohibición de aproximarse en un plazo de cinco y dos años, respectivamente. Los hechos Los hechos que dieron lugar a la apertura de las correspondientes diligencias sucedieron el 16 de mayo del año 2004, en torno a las diez de la noche. Los acusados se enzarzaron en una pelea en el transcurso de una discusión ocurrida en el lugar de Marco-Carral, en el municipio de Begonte. De las palabras pasaron a los hechos y a agresiones con las manos. José Ángel, de 30 años, fue derribado al suelo por su padre de de 55 años que aprovechó para retorcerle el brazo. Como consecuencia de la agresión, el hijo sufrió una luxación del húmero y tardó 45 días en recuperarse. Otro juicio por lesiones Ayer también se celebró otro juicio por lesiones en el Juzgado de lo Penal número 2 de la capital. El fiscal pidió 15 meses de prisión para Noé Barreiro Mariño, por un presunto delito de lesiones. Los hechos que le imputan sucedieron sobre las cinco y media de la tarde del 22 de diciembre del año pasado en la calle Falcón de la capital lucense. El acusado, según el fiscal, se encontraba en compañía de otro joven al que supuestamente golpeó en la cara, causándole una herida inciso contusa en la región malar derecha y en el párpado inferior también derecho. El lesionado tardó sesenta días en curar. Como secuelas, según los informes forenses, le quedaron diversas cicatrices en el rostro. El fiscal, además de la pena de prisión pidió que el imputado indemnice a la víctima con 900 euros por las lesiones causadas y 1.500 por las secuelas, además de los gastos de reparación quirúrgica que se tasen en la fase de ejecución de la sentencia. En el transcurso de la vista declararon varios jóvenes.