A las penas, puñaladas

A. D. P. redac.monforte@lavoz.es

LEMOS

01 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Qué mejor manera para combatir el frío y la niebla que echarse unas risas? Algo así debieron pensar en Sober donde, bajo la tutela de la técnica de animación sociocultural del Concello, Paula Abelleira, se celebró una jornada de risoterapia. El palabro corresponde a una técnica muy en boga que, en su día, podía traducirse en el famoso dicho «A las penas, puñaladas» y que ahora los psicólogos sacan a relucir cada dos por tres como una excelente técnica para vivir mejor. De eso se trataba, de enfocar la vida con una sonrisa. La dinámica Paula organizó esta jornada a modo de investigación para un futuro taller. Los convocados fueron chavales de entre 10 y 16 años y allí, en el centro juvenil de la residencia de la tercera edad, se dieron cita decena y media de rapaces dispuestos a sacar la sonrisa de paseo. No todo fue reírse. También hubo ejercicios para evitar reírse lo cual, como todo el mundo sabe, aún provoca más risa. La técnica municipal acabó contenta con la experiencia así que hay que esperar que más pronto que tarde se convoque un taller, este ya abierto a todas las edades. ¿Conocen algo mejor que echarse unas risas? Pues eso, atentos a la próxima cita.

No disfrutaron menos los escolares de Monforte que ayer asistieron a las dos representaciones que la compañía burgalesa Fantasía en negro protagonizó en el Centro Multiusos de la ciudad. La obra No soy una lagartija, estaba centrada en los problemas de identidad de un pequeño reptil atosigado por sus compañeros de ecosistema. ¿Muy infantil? Sin duda. Pero las críticas de los chavales que acudieron a las representaciones no dejaban lugar a dudas: éxito total. Por ellos, la compañía puede volver cuando quiera. Niños entre castañas. Y como no todo va a ser teatro, ayer hubo otros escolares de visita, pero en este caso a una actividad industrial. Los chavales del colegio Xoan de Requeixo tuvieron la oportunidad de ver que, también desde Chantada se puede conseguir un éxito internacional, como el que ha cosechado Castañas Naiciña. Los escolares asistieron con sus profesores al proceso que siguen las castañas en esta factoría hasta que salen hacia sus destinos internacionales llevando el nombre de la villa tatuado en el envase (me perdonarán ustedes la referencia al bolero). La experiencia servirá a los chavales para aprender que es posible explotar los recursos naturales de forma sostenible.