Un final de fiesta muy apetitoso

Laura López laura.lopez@lavoz.es

LEMOS

19 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Las fiestas patronales de Sober tocaron el lunes a su fin, pero los vecinos quedaron con un buen sabor de boca. Y nunca mejor dicho, ya que el acto final fue una súper paella gratuita que dio de comer a más de trescientas personas y aún sobró. El cocinero fue José Arias , un vecino de Piñeiro, en la parroquia soberina de Bulso, que vive en Suiza. Hicieron falta sesenta kilos de arroz, sepia, pollo y pimiento. Entre los asistentes se comentaba que le faltaba un poco de sal, pero el cocinero justificó este pequeño detalle por la gente más mayor, para que también pudieran degustar el plato sin temer por su salud. Éste fue el acto más apreciado de las patronales y es el primer año que se hace, ya que en la pasada edición se había preparado una pancetada y anteriormente una sardiñada. Un material de cocina hecho a medida para la ocasión. Un elemento fundamental para que la paella estuviera deliciosa, además de la buena mano del cocinero, fue el material. Las cucharas eran de madera de cerezo y ciprés, y fueron elaboradas por el carpintero de Sober Tomás Rodríguez . Y ya están bien guardadas para tenerlas a punto para la próxima paella que pretenden hacer de nuevo el año que viene. En general, el balance de las fiestas fue positivo, aunque este tipo de actos están perdiendo público en todas partes. La paella y el tiro de cuerda fueron los actos más concurridos de unas fiestas que, por primera vez, se celebraron de viernes a lunes.

El espectáculo de A Factoría Teatro puso fin ayer a los actos celebrados en Monforte con motivo de los 125 años de teatro en gallego. Esta actuación fue en el edificio multiusos, que no llegó a completar su aforo, a las ocho y media de la tarde y de carácter gratuito. El espectáculo representado fue Castronós, o Baile que parte del texto Castronós de Xavier Picallo . En él se pretende mostrar la historia de Galicia en el siglo XX a través de una sala de baile. La obra fue presentada como un compendio de «aires novos, músicas novas, bailes novos, tendencias novas... estampas da historia, algunhas xorden dende aquí e outras veñen de Europa e incluso dende América». La compañía A Factoría Teatro comenzó a funcionar en 1992, fundada por Cristina Domínguez y Alfredo Rodríguez . Hoy en día dispone de un espacio dedicado a fomentar las artes escénicas, en especial el teatro y la danza contemporánea, con su sede en Vigo. La actuación de ayer estuvo organizada por el Instituto Galego das Artes Escénicas e Musicais (Igaem) y la Consellería de Cultura e Deporte.